Situación del agua en México, un tema de contrastes

La situación del agua en México es un tema de contrastes. Mientras en las zonas del centro, norte y noroeste, la escasez del vital líquido llama a hacer un uso eficiente, en la región sureste del...

La situación del agua en México es un tema de contrastes. Mientras en las zonas del centro, norte y noroeste, la escasez del vital líquido llama a hacer un uso eficiente, en la región sureste del país, la relativa abundancia de agua realza la necesidad de proteger a la población de fenómenos como las inundaciones.

De acuerdo con información de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el total del agua dulce que tiene el país, es de 446 mil 777 millones de metros cúbicos, de los cuales, el 67 por ciento se encuentran en la región sureste, a la vez que el resto del territorio nacional sólo posee el 33 por ciento de este líquido.

Su contrastante presencia ha provocado que mientras Chiapas sufre de frecuentes inundaciones,  en ocasiones hasta tres veces por año, entidades como el Estado de México y la Ciudad de México están padeciendo la escasez del vital líquido.

En su publicación “Numeragua, México 2016”, la Conagua explica que el agua renovable o agua dulce, que nutre los 633 mil kilómetros de longitud de los ríos mexicanos, los 653 acuíferos y las 731 cuencas del territorio, es la cantidad máxima de líquido que es posible explotar sin modificar el ecosistema

Anualmente, México recibe un millón 449 mil millones de metros cúbicos de agua en forma de precipitación. De dicha cantidad, se estima que el 72.5 por ciento se evapotranspira y regresa a la atmósfera; el 21.2 por ciento escurre por ríos y arroyos y el 6.3 por ciento restante se infiltra y recarga los acuíferos.

En otro texto titulado “Atlas del Agua en México 2016”, la Conagua señala que a nivel nacional, el agua renovable per cápita disponible es de tres mil 692 metros cúbicos por habitante al año (m³/hab/año).

Sin embargo, la región sureste que alberga tan sólo el 23 por ciento de la población total, tiene una disponibilidad del recurso siete veces mayor que de la que dispone el resto del país.

Así, en el 2016, la Región Hidrológica Administrativa (RHA) de la Frontera Sur en Chiapas, tenía un índice de agua dulce per cápita de 18 mil 852 m³/hab./año, a la vez que la RHA del Valle de México poseía solo 148 m³/hab./año.

Por ello, la Conagua menciona que tanto las regiones norte, centro y noreste del país, como la zona del sureste, tienen retos que asumir ante el contraste tan marcado de la disponibilidad del recurso.

Por una parte, los primeros se encuentran ante una realidad de buscar proyectos eficientes para la conservación y uso del agua para abastecer a su población que cada año aumenta en número.

Mientras que la región sureste se enfrenta al reto de proteger a sus habitantes de fenómenos naturales como las inundaciones, así como de brindarles servicios eficientes de drenaje.

Al respecto, la publicación “Atlas del Agua en México 2016” enfatiza que ante el creciente aumento de población, para el 2030 el agua renovable per cápita a nivel nacional disminuirá de tres mil 692 metros cúbicos por habitante a tres mil 250 en el 2030.

Por lo cual resaltó que de acuerdo a estos pronósticos “se debe tener especial cuidado con el agua subterránea, ya que su sobreexplotación ocasiona el abatimiento de los niveles freáticos, el hundimiento del terreno y puede causar afectaciones difícilmente reversibles a los ecosistemas y a la sociedad.

“La población rural especialmente en zonas áridas depende de manera significativa del agua subterránea”, detalló la Conagua en el texto.

En este sentido, cabe destacar que el agua subterránea que se encuentra en los 653 acuíferos del país, tiene una importancia relevante ya que el 39 por ciento del agua que abastece los usos del país, es suministrada por ella.

Por su parte, el agua superficial, denominado así al líquido que escurre por ríos y canales para depositarse en alguna de las cinco mil presas y bordos del país, de acuerdo a su desembocadura tiene tres vertientes: Interior; Golfo de México y Mar Caribe, así como Pacífico y Golfo de California, esto de acuerdo a la Conagua.

En cuanto a la distribución que se hace tanto del agua superficial como subterránea para las distintas usanzas nacionales, destaca el uso agropecuario, donde de cada 100 litros de agua empleados, 76 son destinados a este: 27 provienen de aguas subterráneas y 49 de aguas superficiales.

Seguido del abastecimiento público, uso al que se envían 15 litros por cada 100; mientras que el uso industrial que incrementó del 2006 al 2015 su volumen de recepción de agua en un 23 por ciento, tiene destinado cuatro de cada 100 litros.

Además el uso de agua para la generación de energía eléctrica representó en 2016, un volumen de cuatro de cada 100 litros de líquido empleado en el país.

Por otra parte, el contraste en la gestión del agua en México, también se da en el servicio de agua potable ya que a pesar de que esta tiene una cobertura del 92.5 por ciento del territorio nacional, en el 2015 estados del sureste como Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Veracruz presentaban rezagos en este recurso.

Además, el tema de aguas residuales, también entra en este escenario de discordancia ya que de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en el país existen dos mil 457 municipios y delegaciones, de las cuales, 827 de ellos es decir, el 34 por ciento, cuentan con tratamiento de aguas residuales.

Mientras que el 66 por ciento restante, mil 628 municipios, no cuenta con dicho servicio.