México tiene todo para que mujeres triunfen por su talento: Natalí Llacsa

Artista en toda la extensión de la palabra, Natalí Llacsa nació en Moscú (11 de mayo de 1967) de papá cubano y mamá peruana. Su infancia y juventud transcurrió en Cuba, regresó a Rusia para hacer la...

Artista en toda la extensión de la palabra, Natalí Llacsa nació en Moscú (11 de mayo de 1967) de papá cubano y mamá peruana. Su infancia y juventud transcurrió en Cuba, regresó a Rusia para hacer la carrera de Economía y, casada con un italiano, hoy vive en México, “país asombroso donde las mujeres pueden y deben crecer”.

En su calidad de dramaturga, escritora, actriz, productora y estratega cuando se trata de montar un espectáculo escénico, Llacsa está a punto de estrenar la pieza teatral “El test de Ponte Bella”, obra que hará temporada en el Teatro la Capilla del 11 de marzo al 1 de abril, texto para una sola actriz con producción ejecutiva de Camina y Dale Compañía.

Conoce el mercado, los negocios y todos los vericuetos del consumismo. Trabajó en una multinacional dedicada a la moda y accesorios para mujeres; ella se ocupaba de promover productos y abrir nuevos mercados, sin embargo siempre estuvo muy cercana al arte: teatro, baile afro y pantomima. “Dejé los business y me quedé con el arte”, dijo.

Trabajar en el mundo que explota la vanidad femenina, en ocasiones hasta el grado de distorsionar la visión que del mundo y la vida misma deben tener las personas, la convirtió en una experta en el tema. Por añadidura, Natalí es una observadora social y así escribió, dirige, musicaliza, actúa y dota de escenografía a “El test de Ponte Bella”.

En el escenario, una mujer basa sus valores en el tamaño y forma de sus pechos, en sus glúteos grandes, firmes y redondeados, y una estatura cercana al 1.90 metros... pero en realidad no tiene nada de eso. Obsesionada, por mantenerse atractiva para su hombre, pide le adelanten su aguinaldo y consigue un préstamo que le permite juntar 90 mil pesos.

Sueña con ser adulada por empresarios bancarios, funcionarios de alto rango y hasta por el Papa. Con más de 40 años de edad, su cuerpo no luce como ella quisiera, por eso, en la intimidad con su amante, apaga la luz. Por eso va con el doctor Ponte Bella, para que le arregle el cuerpo y pueda retener al hombre, quien no tiene el mínimo respeto hacia ella.

Al evocar los perfectos cuerpos que ve en las revistas, “Yunisleidy” entra en una crisis de identidad que le hace decirse a sí misma que nunca será perfecta. “Te comió el tiempo y nunca fuiste bella”, se recrimina, y, en su delirio, se repite que para ser exitosa debe ser hermosa, con un cuerpo perfecto y, al mismo tiempo, madre y esposa abnegada. Y por si fuera poco, detener el tiempo porque de lo contrario, socialmente es basura.

La protagonista, “Yunisleidy”, quería desafiar al tiempo pero reflexiona y entiende que la vida no le alcanza para detener el peso de sus arrugas. En ese trance derrama una severa crítica a las mujeres, a los hombres y a toda la sociedad por dejarse llevar por el mercado de la cosmetología, las cirugías estéticas y la publicidad que promete hacer milagros en la gente.

“Es un llamado de alerta porque estamos dejando de ser lo que somos para ser muñecos. Esta es una práctica a la que el hombre ya no es ajeno, pero la mujer siempre lleva más la de perder. Debemos darnos cuenta que somos humanos, que la vida es así y el tiempo no regresa”, destaca el personaje al concluir que “la humanidad lleva siglos tras el elixir de la juventud”.

Entrevistada por Notimex al término de la función especial previa al estreno, Llacsa dejó ver que el mensaje para el espectador sin distingos de edad o sexo, es que cada quien se debe aceptar tal cual es, con sus raíces, su origen. “No hay que negarse a uno mismo aunque nos impongan ojos claros, piel clara, cabellos rubios; cada cual tiene su propio valor”.

Al respecto, refirió que México es el quinto país en el mundo en cirugías estéticas; uno de los principales consumidores de tintes de colores claros para el cabello y donde más se venden los lentes de contacto de color. “La realidad es tremenda porque la publicidad eterna impone consumos que nada tienen qué ver con el grueso de los mexicanos”.

Desde su perspectiva, esa publicidad encierra un mensaje que bien se puede interpretar como “tú, que eres un perdedor, transfórmate banalmente si quieres alcanzar el éxito, porque así no vas a llegar a ninguna parte”, señaló la entrevistada, quien culpó de esa situación a una lucha histórica por el poder y el dinero, reservado para “la gente hermosa”.

Recomendó por último que “hay que aceptarse y caminar siempre hacia adelante, con entusiasmo y ganas de mostrar lo que se es, sin dejarse atemorizar por nada ni nadie. México, con toda su cultura, arte y tradiciones, es ejemplo para la humanidad por todo lo que ha aportado al mundo. Aquí, las mujeres tienen todo para poder triunfar, es decir, inteligencia, talento y capacidad, sin que por ello no podamos decir que son hermosas”.