Mueren 11 policías afganos a manos de presunto talibán infiltrado

Al menos 11 policías afganos fueron asesinados a tiros en la provincia meridional de Helmand, a manos de un presunto militante talibán infiltrado en sus filas, que logró huir, informaron hoy fuentes...

 Al menos 11 policías afganos fueron asesinados a tiros en la provincia meridional de Helmand, a manos de un presunto militante talibán infiltrado en sus filas, que logró huir, informaron hoy fuentes oficiales.

El subjefe de la Policía local, Haji Guli Khani, indicó que el ataque se registró la víspera en un puesto de control de la localidad de Sra Guda, en los límites de la ciudad de Lashkar Gah, capital de Helmand, y fue obra de la insurgencia Talibán.

"Los talibanes vinieron con armas de fuego con silenciador y mataron a los policías en guardia y luego entraron en el puesto de control y mataron al restante personal de seguridad", indicó en declaraciones a la agencia informativa Pajhwok Afghan News (PAN).

Guli aseguró que los 12 policías del puesto de control perecieron, sin embargo un funcionario provincial afirmó que uno de los oficiales estaba desaparecido, y que éste podría haber sido quien asesinó a sus compañeros.

“Las investigaciones iniciales apuntan a que se trató de un ataque premeditado, perpetrado por una persona de dentro, que ha desertado a los talibanes y pavimentó el camino para este crimen", dijo la fuente, en calidad de anonimato.

En una llamada telefónica a la televisión Al Yazira, el portavoz del movimiento fundamentalista del Talibán, Zabihullah Mujahid, se atribuyó la responsabilidad del ataque armado, el cual afirmó fue obra de uno de sus militantes que mató a 11 policías y se llevó armas y municiones.

A principios de este mes, un policía afgano, ligado al talibán, mató a tiros a ochos de sus colegas en la norteña provincia de Faryab, mientras dormían, después de recoger todas sus armas, para posteriormente huir de la escena.

El Movimiento Talibán, que proclama el extremismo religioso islámico, llegó al poder en 1996, bajo la imposición de una de las más estrictas interpretaciones de la Sharia (Ley Islámica), que se hizo famosa internacionalmente por el maltrato a las mujeres.

Bajo el régimen del Talibán, las afganas se vieron obligadas a usar la burka, una túnica que las cubre de cabeza a pies y sólo tiene una abertura a la altura de los ojos, tenían prohibido trabajar y recibir educación después de los ocho años, salvo para el estudio del Corán.

El régimen fue derrocado tras la invasión de Estados Unidos a fines de 2001, luego de los atentados del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas, orquestado por el líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, quien en ese entonces se refugiaba en Afganistán, protegido por el Talibán.