La caída de la actividad productiva en Venezuela, a cifras sin precedentes en 2016, fue ocasionada por la falta de políticas efectivas para superar la inflación y el estancamiento económico, afirmó el economista Carlos Sosa.

“Este hecho coloca a Venezuela en el nivel más bajo en cuanto a crecimiento, si se toma en consideración que otros países como Colombia registraron una evolución de 30 por ciento”, dijo Sosa, ex directivo del Banco Central de Venezuela (BCV).

En conversación con Notimex, señaló que el instituto emisor abandonó las funciones que por ley le corresponden y se dedicó a fabricar billetes a granel y sin respaldo para cubrir el enorme gasto del gobierno, en acatamiento a las órdenes de la casa de gobierno de Miraflores.

“El presidente del BCV tiene la obligación de desarrollar toda una estrategia para mantener el valor de la moneda nacional y lograr que baje la inflación, sin embargo, hasta el momento no lo hecho y el país está viviendo su peor momento por causa de su desatino”, señaló.

Advirtió que, según cifras que maneja el Consejo Nacional de la Industria (Conindustria), el Producto Interno Bruto (PIB) cayó en 18 puntos porcentuales al cierre de 2016, y que casi nada se está produciendo en el país, lo cual en su opinión es sumamente grave.

“El año pasado cesó la fabricación de la ‘quinta parte’ de los bienes que en 2015 se producían en el país, cuestión que fácilmente puede palparse en los estantes vacíos de los supermercados, abastos, farmacias y otras tiendas del país”, dijo.

Agregó que además los consumidores tienen menos productos para comprar y los precios se han disparado en un entorno donde el desempleo puso a una gran mayoría venezolanos a vivir del “bachaqueo” (reventa de alimentos con sobreprecio).

Asimismo, criticó la importación de alimentos terminados desde México, Colombia y Brasil para llenar las bolsas y cajas que venden los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), a través de los consejos comunales, en un programa social del gobierno.

Sostuvo que traer esos artículos del exterior resulta más caro que producirlos internamente, por lo que estima necesario un cambio en esa estrategia gubernamental, que solo beneficia a los países que venden alimentos a Venezuela

“Cuando traes el producto terminado estás importando cinco veces menos de lo que podrías hacer, por lo que es preferible estimular la producción nacional mediante incentivos, si en realidad el gobierno está interesado en lograr mayor productividad”, aseveró.

El presidente de Conindustria, Juan Pablo Olalquiaga, dijo que el sector industrial local está amenazado por la política cambiaria que favorece las importaciones y crea competencia desleal, y una caída del consumo, consecuencia de una inflación que en 2016 superó 600 por ciento.

“Una industria necesita tres elementos: mercado, rentabilidad e infraestructura, y esas tres cosas están ausentes en este momento", enfatizó.

" Venezuela ha pasado de ser una economía que estaba por el orden de los 260-280 mil millones de dólares, de acuerdo a la tasa de cambio a la cual se evaluara, a ser una economía que apenas está por los 140 mil millones de dólares, es decir, la mitad de lo que fue”, concluyó.