Narcotráfico “destruyó a mi familia”: hijo de colombiano ejecutado en China

El narcotráfico “destruyó mi familia… mi padre se está muriendo…Él se dejó seducir”, fueron las reflexiones de Juan José Herrera, el hijo del colombiano Ismael Arciniega, quien fue ejecutado en China...

El narcotráfico “destruyó mi familia… mi padre se está muriendo…Él se dejó seducir”, fueron las reflexiones de Juan José Herrera, el hijo del colombiano Ismael Arciniega, quien fue ejecutado en China por ingresar cuatro kilogramos de cocaína pura.

Juan José Herrera, concedió en la ciudad de Cali, una entrevista al diario El Tiempo, minutos antes que su padre pasara al cuarto de las ejecuciones a las 22:00 horas de Colombia de este lunes, en donde estaba en prisión desde hacía siete años.

“Mi padre se estaba muriendo. Tenía neumonía grado dos y fueron los chinos que lo atendieron para salvarlo y ahora, ellos toman la decisión de su muerte”, dijo Juan José, quien fue el vocero de la familia con la prensa.

Sostuvo que su familia no quiere “que la gente lo vea como a un hombre que merece la muerte. Él no ha lastimado a nadie. Él solo se dejó seducir. Pero el flagelo del narcotráfico destruyó a mi familia. Por eso quiero cambiar esa historia, por eso me volqué en el arte y en los tatuajes a los que estoy dedicado hace 16 años”.

Arciniegas se encontraba en una prisión de Guangzhou desde el 2010, año en el que fue detenido por intentar ingresar cuatro kilos de droga a cambio de cinco mil dólares. En la prisión estuvo en una “pequeña celda, atado a las patas de la cama con una cadena de 16 eslabones”.

“En el primer año de estar en la cárcel nunca tuvimos comunicación con él. Tocó buscar mucho, además, para saber dónde estaba. Se tocaron puertas de los consulados para que nos pudieran ayudar a ubicarlo”, afirmó.

Sostuvo que su padre “no podía contar bien las cosas. No se puede. Pero ha vivido en condiciones infrahumanas (dijo cuando su padre estaba todavía vivo). Lo decía como oraciones (plegarias) que solo yo entendía. En esas cartas contaba que se baña cada día de por medio y que ha estado encadenado”.

“Para usar una letrina tenía que pedirle ayuda a su compañero para que se la acercara y para cambiarla. También es colombiano, pero está con cadena perpetua”, narró.

Pidió a los colombianos que “piensen más de una vez en tomar una decisión que les puede causar pérdidas y mucho dolor” y reiteró que todos sus allegados y él están sufriendo lo indecible.