Aprender a guisar comida mexicana fue un reto, afirma mujer estadunidense

Mole, salsa en el molcajete, enchiladas, gorditas, tacos y tamales, son tan sólo algunos platillos típicos que Lindy Wilson, de nacionalidad estadunidense, prepara diariamente en su hogar ubicado en...

Mole, salsa en el molcajete, enchiladas, gorditas, tacos y tamales, son tan sólo algunos platillos típicos que Lindy Wilson, de nacionalidad estadunidense, prepara diariamente en su hogar ubicado en esta ciudad fronteriza.

Con más de ocho años de vivir en Reynosa, Lindy Wilson confesó que ese lapso ha sido suficiente para aprender a cocinar platillos típicos mexicanos y, especialmente, de esta zona del país.

“Con el apoyo de mis vecinas, amigos, familia y de YouTube, aprendí a preparar comida mexicana para mi esposo, suegro e hijos, es más saludable que la comida norteamericana”, dijo.

Recordó que recién llegada a territorio nacional, no sabía cocinar ningún platillo mexicano y que, incluso, se le quemaban los frijoles y el arroz cuando intentaba prepararlos.

“Ahora ya sé preparar muchos guisados y me encanta cocinarlos para mi familia. De hecho, a mis niños no les gusta la comida de mi país”, añadió.

Señaló a Notimex que con frecuencia prepara platillos como mole, enchiladas, gorditas, tacos, tamales, guisados, incuso, salsa en el molcajete, sin faltar las flautas con frijoles refritos, uno de sus platillos favoritos.

“La vida no es sólo hamburguesas, estoy muy contenta por haber llegado a esta ciudad, a este país, en donde la gente es muy amable y amigable”, dijo.

Expresó que entre las cosas que disfruta al vivir aquí, es la solidaridad de la gente, de sus vecinos y familiares políticos.

“Me gusta la solidaridad de mis vecinas, en mi colonia acostumbran salir por las tardes-noche a sentarse en las terrazas a platicar y convivir, y eso no lo vemos en Estados Unidos, allá la gente es más reservada, y me gusta que la gente sea amigable, es algo maravilloso”, señaló.

La entrevistada recordó que arribó a esta frontera luego de que a su esposo, de nacionalidad mexicana, lo cambiaron en su trabajo para esta ciudad.

“El amor me trajo aquí, pues tenía muy poco de casada y estaba muy enamorada y cuando mi esposo me dijo que tenía que regresar para México, yo decidí dejar todo en mi país y empezar una nueva vida aquí”, dijo.

Destacó que disfruta salir a pasear con sus hijos, una niña de seis años y un varón de cinco años, quienes a pesar de haber nacido en Estados Unidos, “son muy mexicanos”.

Precisó que sus hijos han crecido en territorio nacional y hablan español, ya que a la escuela que acuden les hablan en los dos idiomas.

Mencionó que disfrutan de salir los fines de semana a los parques, zoológicos, albercas e, incluso, a la playa de Matamoros, ubicada a una hora de distancia.

Wilson, quien labora en la biblioteca comunitaria de un colegio de esta ciudad, refirió que acostumbra celebrar las festividades de México y Estados Unidos.

“Aquí hay mucha gente de Estados Unidos y nos reunimos con frecuencia para celebrar los festejos de los dos países, como el Día de Pascua o el Thanksgiving y el Día de la Independencia, de la Revolución Mexicana, Día del Niño, entre otros, en donde casi siempre comemos tamales”, dijo.

Finalmente, sentenció que continuarán viviendo en esta ciudad fronteriza, en donde dijo que hay todo lo necesario para ser feliz: trabajo, gente amable, comida muy variada y, sobre todo, el amor de su vida, un mexicano que le robó el corazón hace más de 10 años.

“Aquí estoy muy feliz y no nos vamos a mover; tengo una vida aquí, mis niños son felices y no añoran nada”, concluyó.