Hacienda Panoaya: cultura, naturaleza y aventura para vivir en familia

Recorrer cada uno de los rincones por donde Sor Juna Inés de la Cruz vivió su niñez, así como pasar un día en familia disfrutando de diversas actividades recreativas con una espectacular vista hacia...

Recorrer cada uno de los rincones por donde Sor Juna Inés de la Cruz vivió su niñez, así como pasar un día en familia disfrutando de diversas actividades recreativas con una espectacular vista hacia los volcanes, sólo es posible en la Hacienda Panoaya.

En el municipio mexiquense de Amecameca se encuentra esta construcción que data del siglo XVII, donde la Décima Musa habitó de los tres a los ocho años de edad, es decir, de 1651 a 1656.

Los visitantes pueden recorrer cada una de las habitaciones, pasillos y capilla de la hacienda e imaginar cómo fue la infancia de la poetisa que aprendió a leer a escondidas en la biblioteca de su abuelo, durante una época donde las mujeres no tenían derecho a la educación.

En entrevista con Notimex, el subgerente del parque de diversiones Panoaya, Jorge Soriano, explicó que a través de visitas guiadas el público puede adentrarse a la conmovedora vida de esta mujer y admirar sus retratos, visitar la cocina y conocer la capilla que se encuentra plasmada en el billete de 200 pesos.

El recorrido continúa por el Museo Internacional de los Volcanes, el cual es único en México y donde es posible apreciar a través de imágenes la imponente belleza de estos fenómenos naturales.

A las faldas de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl se ubica este recinto que muestra al público los riesgos que tiene su actividad para los seres humanos, pero también los beneficios.

Una vez concluido el paseo por la zona cultural, es tiempo de seguir la diversión por el laberinto inglés, un sitio muy representativo de este lugar para que las personas se pierdan en más de cinco mil metros cuadrados.

El tiempo promedio para encontrar la salida es de 30 minutos, pero si alguno de los visitantes da muchas vueltas y no logra salir, solo tiene que decir “Me doy” y alguno de los asistentes va por él.

Si lo que se busca es aventura, Panoaya también cuenta con la tirolesa alpina, en la que se puede volar y admirar el parque a 12 metros de altura pasando por encima de un lago. Niños, jóvenes y adultos pueden vivir esta experiencia en un recorrido de 200 metros.

Aunque si lo que se desea es un ambiente para que toda la familia lo disfrute, se encuentra el parque de los venados acariciarles, en donde también hay llamas, emús, puerquitos, borregos, cabras, entre otros más que pueden ser alimentados con la mano.

También es posible sentir la presencia de cientos de pajaritos australianos que comen de la mano de quien ingresa al aviario de Panoaya.

Bajo los rayos del sol y respirando un aire fresco y puro, los visitantes pueden pedalear en lancha y recorrer el lago, encontrando a su paso una gran cantidad de patos.

Jorge Soriano explicó que en este parque además se ofrece un espectáculo con águilas, serpientes y felinos con los que las personas pueden tomarse una fotografía para el recuerdo.

En el área de picnic las familias pueden disfrutar de la comida y convivir un momento, pero si no traen alimentos el restaurante de la hacienda es una buena opción para que no se queden con el estómago vacío.

El subgerente de ese parque indicó que Panoaya es un lugar donde convergen el aprendizaje y la diversión, por lo que invitó a las personas a visitar este lugar , pues una vez que lo conozcan van a querer regresar.

Recomendó no llevar mascotas y llegar con todas las ganas para divertirse también en los baños de espuma, el taller de quesos, los paseos en caballo y bicicleta o bien refrescarse en la alberca semiolímpica.

Para llegara a este histórico y divertido lugar, las personas que viajan desde la Ciudad de México tienen que tomar la carretera México-Puebla, posteriormente desviarse en la carretera México-Cuautla y detenerse en el kilómetro 58.

Si no cuentan con vehículo propio, pueden llegar en un autobús de la línea Volcanes en la  Terminal de Autobuses de Pasajeros de Oriente (TAPO),  que se encuentra en la estación San Lázaro del Metro y que los lleva hasta este sitio.

Hacienda Panoaya ofrece al público dos paquetes, el primero de 139 pesos por personas que incluye acceso al área de picnic, paseo en tractor, fiesta de espuma, parque de los venados acariciarles y los talleres de queso y volcanes.

El segundo de 159 pesos además contiene un viaje en la tirolesa, entrada al laberinto, alberca, herpentario, aviario, así como los paseos en lancha, bicicleta y caballo.