Tráfico de órganos en Latinoamérica es "problema serio", dice cirujano

Algunos países de América Latina tienen “serios problemas” de tráfico de órganos, porque se trata de un campo en el cual existe una enorme demanda y las personas pagan fuertes sumas de dinero para...

Algunos países de América Latina tienen “serios problemas” de tráfico de órganos, porque se trata de un campo en el cual existe una enorme demanda y las personas pagan fuertes sumas de dinero para sanar sus afecciones, aseguró el cirujano colombiano Alejandro Niño Murcia.

En entrevista con Notimex, el integrante de la Asociación Colombiana de Cirugía y expresidente de la Asociación Trasplante de Órganos de ese país constató que los pacientes con alto poder adquisitivo “tratan de aprovecharse de quienes tienen dificultades económicas”.

“Es un problema mundial porque la gente intenta aprovechar la necesidad de las personas para obtener los órganos que necesitan mediante pagos. (Aunque exista la necesidad) no podemos facilitar resolver ese problema a costa de un delito”, sostuvo.

Estableció que uno de los principales obstáculos institucionales para combatir el tráfico de órganos y el “turismo de trasplante” es la falta de información de los entes nacionales, aunque desde hace mucho tiempo la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó que todos los países deben compilar registros de cada paciente, teniendo claridad de dónde vino ese órgano y por qué se le dio a ese paciente.

Recordó que en 2008 la comunidad médica mundial suscribió la Declaración de Estambul contra el tráfico de órganos, pero reconoció que los políticos no están suficientemente sensibilizados con la necesidad de aumentar los trasplantes como una inversión para contener los costos, por ejemplo, en diálisis.

Consideraciones similares hizo, también en entrevista, Marta López Fraga, directora europea para la Calidad de las Medicinas, quien reconoció la falta de registros en el “viejo continente” de los pacientes que son trasplantados fuera de la región.

“Hay una gran falta de datos, ningún país es invulnerable al tráfico de órganos. En España en los últimos años se han dado una serie de intentos de tráfico que se han detenido y se ha podido llevar a las personas a juicio por tentativa”, afirmó.

“Es esencial que los países empiecen a recoger datos confiables sobre las actividades relacionadas con el tráfico en sus países y cuando haya una recopilación sistemática de esos datos vamos a poder afinar las herramientas para luchar contra este flagelo”, continuó.

Subrayó que los primeros en darse cuenta de potenciales casos de tráfico son los médicos que atienden a pacientes operados en el exterior (algunos de manera ilegal) y que tienen necesidad de medicación inmunosupresora. “Quien recibe un trasplante va a necesitar ver a un médico de por vida”, advirtió.

Reconoció que, actualmente, los doctores no saben a quién reportar esa información, si tienen derecho a comunicarla a las autoridades, si está sujeta a confidencialidad médico-paciente. Por eso señaló que los gobiernos deberían poner en condiciones a los médicos de comunicar estos datos.

“No es un problema restringido a un país o a una región, los cinco continentes tienen personas ricas que están dispuestas a comprar un órgano porque tienen un fallo en su salud”, constató.

Según López Fraga, otra fuerza poderosa para perpetuar el tráfico es la existencia de personas muy pobres que están dispuestos a vender un órgano porque están en situación de necesidad, o de tal vulnerabilidad que pueden ser explotadas.

Ponderó que la causa fundamental del tráfico es que no existen órganos suficientes para todo el mundo, por eso es esencial que los países pongan en marcha sistemas legales que eliminen la demanda.

Aseguró que la preocupación del Papa Francisco por el fenómeno del tráfico de órganos da mucha credibilidad a los profesionales que trabajan para evitar estas prácticas y pone mucha presión sobre los países católicos para luchar de una manera efectiva.