Un mito extracción forzada de órganos en México: experto

Pese a las cadenas alarmantes que desde hace años circulan en internet sobre secuestros y extracciones forzadas de órganos en México, esos mensajes forman parte de un mito pues, hasta ahora, no se ha...

Pese a las cadenas alarmantes que desde hace años circulan en internet sobre secuestros y extracciones forzadas de órganos en México, esos mensajes forman parte de un mito pues, hasta ahora, no se ha verificado ni un solo caso, afirmó hoy una fuente médica.

En entrevista con Notimex, el director de la Escuela de Medicina de la Universidad Panamericana, Gregorio Obrador Vera, consideró que esas historias alarmistas adquieren popularidad entre los cibernautas porque el tráfico de órganos es un “tema que vende” y llama la atención.

“Pude investigar y ni en la PGR (Procuraduría General de la República), ni en el Cenatra (Centro Nacional de Trasplantes) existe confirmación de que se haya dado una extracción abusiva de órganos. Nunca se han dado esas cosas extremas como el descubrimiento de un camión lleno de niños y órganos”, precisó.

Al mismo tiempo reconoció que en México sí han tenido lugar algunos casos de “turismo de trasplante”, con extranjeros que han viajado al país para ser operados luego de obtener un órgano pagando alguna suma de dinero.

Obrador Vera aclaró que “no han sido muchos casos”, pero a esos se les dio una gran publicidad mediática, lo cual ha creado una cierta fama al país de “destino” para la compra de órganos.

Reveló que entre 2010 y 2016 se realizaron 50 trasplantes a ciudadanos extranjeros en México, pero la mayoría de esas operaciones fueron legales.

“El turismo de trasplante no se da sólo con pacientes extranjeros, también se da dentro del mismo país donde personas obtienen, en otras ciudades o estados, el órgano que necesitan tras desembolsar una suma de dinero”, explicó.

“El problema que estamos teniendo es una venta interna, si hay. Aunque no es un problema exclusivo de México y es bastante complejo a la hora de perseguirlo. El Cenatra está refinando los mecanismos para evitar que esto suceda”, añadió.

Destacó que en estas transacciones ilegales de compra de órganos el problema se presenta porque generalmente quien dona es una persona vulnerable, un pobre, un marginado o un migrante, que lo hace por necesidad y carencia de recursos.

Esto provoca, dijo, un atentado a la equidad, la justicia y el respeto de la dignidad humana, porque en la mayor parte de los casos nadie se ocupa del donador después de la operación, cuando su situación exige un seguimiento puntual para evitar consecuencias médicas.

Según el doctor, la principal razón del crecimiento del tráfico de órganos a nivel internacional es la enorme brecha que existe entre la demanda de órganos y la disponibilidad efectiva de donadores. “Se estima que sólo el 10 por ciento de la demanda a nivel mundial se cubre”, indicó.

Sostuvo que los casos de “turismo de trasplante” son más frecuentes en los hospitales privados mexicanos, pero también se han dado en hospitales públicos porque “hay muchas formas de darle la vuelta a las reglas”.

“La ley pide que un notario certifique que el donador es voluntario y no pagado, pero muchos notarios no están especializados y si finalmente dan su certificación, los médicos y los hospitales se amparan en ello”, ilustró.

Las estadísticas colocan a México como el segundo país en Latinoamérica en realización de trasplantes, con un aproximado anual de tres mil intervenciones. En primer lugar se encuentra Brasil, con el doble de población, que realiza cinco mil operaciones.

Aún así, el sistema mexicano registra un muy bajo índice de donación entre fallecidos: un promedio de cuatro por millón de habitantes. La cifra se dispara cuando se trata de los donadores vivos, que suman 79 por ciento del total.

Con tantos donadores vivos, es allí donde se pueden esconder transacciones ilícitas. “En muchos casos se puede sospechar que hay un problema”, deslizó Obrador Vera.

Desconfianza de la gente, falta de médicos que “procuren” el órgano y lo mantengan en condiciones hasta la operación, carencia de coordinadores de trasplantes en los hospitales y escasez de transporte rápido son algunos de los factores que confluyen para el bajo resultado de donadores fallecidos.

“Se requiere voluntad de arriba para establecer que el trasplante es la mejor opción cuando un paciente tiene insuficiencia renal. Tiene que haber un convencimiento de que esto es así y no apostar tanto a la diálisis”, advirtió.

“Además se necesitan más recursos, transporte para los órganos, cirujanos que los procuren, todo eso implica una inversión que reditúa porque está demostrado que el trasplante es más barato a mediano y a largo plazo”, ponderó.