Latinoamérica debe impulsar reformas para afrontar incertidumbre global

Ante la incertidumbre global marcada por los virajes de la política exterior y comercial de Estados Unidos, el Brexit y la incógnita electoral en Francia, Alemania y Holanda, América Latina debe...

Ante la incertidumbre global marcada por los virajes de la política exterior y comercial de Estados Unidos, el Brexit y la incógnita electoral en Francia, Alemania y Holanda, América Latina debe enfrentar esta circunstancia impulsando las reformas que no ha logrado cristalizar.

En un artículo de opinión publicado este domingo por el diario El País, la responsable de la Secretaría General Iberoamericana, Rebeca Grynspan, dijo que como región, Latinoamérica debe ser capaz de transformar la gravedad de este momento en capital político para impulsar las reformas pendientes.

Apuntó que entre esas reformas destacan una mayor diversificación productiva, mayor integración regional, mejoras significativas en la productividad, el desarrollo de una cultura emprendedora y empresarial enfocada en el talento y la innovación.

Grynspan, economista y exvicepresidenta de Costa Rica, comentó que aunque modesto, este año América Latina alcanzará un crecimiento de 1.2 por ciento, después de dos años consecutivos de contracción económica.

Pero, señaló, estas buenas noticias coinciden con un deterioro de las condiciones externas, en un entorno global más inestable e impredecible.

En lo económico, existe el riesgo de una mayor contracción del comercio internacional y una caída de los flujos de inversión hacia la región, aunado al impacto del proteccionismo sobre la demanda externa.

En lo financiero, el fortalecimiento del dólar y el esperado aumento en las tasas de interés encarecerán la financiación exterior.

Esta perspectiva, dijo, puede agravarse con el aumento del déficit estadunidense ante los recortes de impuestos, la desregulación y expansión de la inversión en infraestructura pública que ha prometido la nueva administración de Donald Trump.

La primera mujer que encabeza la Secretaría Iberoaméricana destacó que ante esta situación "América Latina es una región que se enorgullece de su diversidad. Mestizos y plurales, apostamos al multilateralismo y al diálogo más allá de las diferencias".

"Este es el momento de defender esa visión, con una voz decidida a favor de la apertura y la inclusión", subrayó Grynspan en su artículo.

Por eso, agregó que la tarea de la integración es tanto simbólica como pragmática, un elemento para la expansión económica pero también para la defensa: "nos brinda un mejor blindaje contra shocks externos y nos otorga mayor resiliencia".

Refirió que sólo 15 por ciento de las exportaciones latinoamericanas se dirigen a la región, a pesar de que existen más de 60 acuerdos comerciales vigentes entre los países latinoamericanos. Aprovechar esos pactos debe ser primordial, así como potenciar la relación con socios estratégicos, en el Atlántico y el Pacífico.

América Latina debe duplicar su inversión en infraestructura y logística en los próximos años, tan solo para cerrar su brecha frente a sus principales competidores. Esto solo será posible a través de alianzas público-privadas transparentes, responsables y que recuperen la confianza de la ciudadanía.

Junto con la infraestructura, es importante además potenciar la competitividad de las economías del área, apostando por la sociedad digital, por el conocimiento, la investigación y la ciencia y la tecnología, diversificando productos y mercados, dijo la especialista.

La región también debe, indicó, invertir en educación de calidad y formación de competencias de la fuerza de trabajo, pero también transformar la matriz productiva y aumentar el desempeño al nivel de las empresas.

Resaltó que es imperativo que la región vuelque su mirada a la juventud y elimine las barreras que existen al talento. "No es casualidad que las principales compañías de Silicon Valley se hayan levantado contra las propuestas antiinmigratorias de la nueva administración estadunidense".

"En América Latina, una mayor movilidad de talentos nos permitiría capitalizar el acervo común de historia, cultura e idiomas que nos une. Es algo que depende de nadie más que de nosotros mismos", destacó.

Rebeca Grynspan, quien asumió el cargo el 1 de abril de 2014, añadió que "necesitamos determinación y articulación entre nuestros países para navegar esta coyuntura. La ola de cambio nos alcanza con tareas pendientes, pero no con las manos vacías".