Cambio climático favorece difusión de especies tropicales en Italia

Originarias de Asia, África o Sudamérica diversas variedades de pericos tropicales se han adaptado perfectamente al clima de Roma, Italia, y en parvadas verdes sobrevuelan el Coliseo e iluminan las...

Originarias de Asia, África o Sudamérica diversas variedades de pericos tropicales se han adaptado perfectamente al clima de Roma, Italia, y en parvadas verdes sobrevuelan el Coliseo e iluminan las grises jornadas invernales.

Su difusión se explica por el cambio climático, pero también por la intervención humana, ya que los primeros ejemplares fueron traídos como mascotas en las década de los años 90, explicó a Notimex el biólogo Piero Genovesi, del Instituto Superior para la Protección y la Investigación Ambiental (ISPRA).

Coordinador en Italia del Life Asap, el programa europeo enfocado a reducir la tasa de introducción de especies invasoras y a mitigar su impacto, dijo que los más conocidos son el perico de collar indio o cotorra Kramer, originario de Africa y Asia -en especial de India- y la cotorra monje, nativa de Sudamérica.

Pero, aclaró que en realidad en la llamada Ciudad Eterna conviven en la actualidad 10 especies de papagayos.

Las primeras colonias se establecieron en el parque de la Caffarella y en poco tiempo se extendieron por toda Roma, una de las urbes con mayor número de áreas verdes de Europa, señaló el presidente de la sección Oasis de la organización ambientalista WWF en Italia, Antonio Canu.

“Tienen una altísima capacidad de adaptación y con el clima más templado han sobrevivido incluso a las nevadas caídas durante recientes inviernos, además han encontrado un contexto favorable, con alimento abundante y pocos depredadores”, expuso.

Pero la presencia de los pericos tropicales es solo el rostro amable de un fenómeno que preocupa a los expertos por sus repercusiones en la salvaguarda de la biodiversidad local.

Según datos del proyecto Life Asap, la aparición de especies invasoras en Italia creció un 96 por ciento en los últimos 30 años y en la actualidad suman más de tres mil.

Su difusión en Europa causa al año daños por 12 mil millones de euros y a nivel mundial se han convertido en la segunda causa de extinción de especies autóctonas, casi al mismo nivel con la primera, que es la sobreexplotación humana del medio ambiente.

El biólogo Genovesi subrayó que aunque la migración animal y vegetal es un fenómeno natural, en los últimos tiempos ha asumido niveles alarmantes debido a dos factores inéditos: la globalización y el cambio climático.

“Esta creciente presión amenaza la biodiversidad, por lo que la Unión Europea ha adoptado un reglamento enfocado a reducir la difusión de las especies exóticas invasoras”, señaló.

Aunque en Roma no existe ningún plan para eliminar a los pericos tropicales, que han sido muy bien recibidos por los habitantes, hay en cambio proyectos específicos contra otras especies, como la ardilla gris americana, responsabilizada de haber llevado al borde de la extinción a la ardilla roja europea, indicó.

Genovesi también se refirió al lirio de agua, una planta que ha invadido lagos y ríos italianos donde ha sofocado a las especies autóctonas, pese a lo cual se vende sin problemas como ornamento en algunas grandes cadenas de supermercados.

Otra especie muy dañina es el camarón rojo de Louisiana, denominado camarón asesino, difundido por pescadores que creían hacer un buen negocio y que ahora amenaza la supervivencia del camarón italiano, además de que ha reducido la biodiversidad al alimentarse de pequeños peces y anfibios.

Las nutrias, introducidas en la década de los años 50 para explotar sus pieles, han causado graves daños a plantíos y diques, mientras el mosquito tigre, originario del Sudeste asiático (desde donde llegó en transportes comerciales) es considerado nocivo como vehículo de transmisión de virus.

El experto indicó que el Mediterráneo se ha convertido en el ecosistema con mayor invasión de especies ajenas del mundo, cuya principal vía de ingreso es el Canal de Suez y que logran sobrevivir debido al aumento de la temperatura del mar a su vez causada por el cambio climático.

Según otro reporte de ISPRA, hasta mil especies invasoras se han adaptado a las aguas mediterráneas y amenazan a las autóctonas.

El experto recordó, sin embargo, que los efectos de la difusión de especias animales o vegetales no autóctonas no han sido siempre dañinos y algunas han sido fundamentales para el hombre, como la papa o el tomate, que llegaron de América, o frutos tropicales como el kiwi, que sin duda representan un valor agregado para la agricultura.

Explicó que ahora lo importante es prevenir nuevos daños a la biodiversidad y que el proyecto Life Asap realiza una labor de información al público sobre los riesgos de introducción de especies invasoras.

Además, con la colaboración de la comunidad científica local, preparara una “lista negra” de aquellas que deben ser consideradas una amenaza para controlar su propagación.

“Con el cambio climático será cada vez más evidente la tropicalización de Europa y el arribo de nuevas especies”, concluyó Canu.