México vive la crisis de derechos humanos más severa de los últimos 30 años, según HRW

  • La única explicación, de lo que hoy vive el país, es la impunidad, reflexiona el directivo del organismo Human Rights Watch en las Américas.
  • "El presidente Enrique Peña Nieto tuvo una reacción tardía ante los hechos ocurridos en Iguala", dicen.
  • El gobierno mexicano considera los temas de seguridad y derechos humanos como "tóxicos porque generan problemas y mala imagen al país".
  • El país arrastra una crisis de derechos humanos desde el sexenio de Felipe Calderón a la fecha.
<p>Elementos del Ejército y Policía Ministeriol vigilan el acceso al lugar donde se encontraronn restos óseos en fosas clandestinas en el punto conocido como Pueblo Viejo, en Iguala, Guerrero. </p>
Elementos del Ejército y Policía Ministeriol vigilan el acceso al lugar donde se encontraronn restos óseos en fosas clandestinas en el punto conocido como Pueblo Viejo, en Iguala, Guerrero.
NOTIMEX / Adriana Covarrubias

Para el director ejecutivo de las Américas de Human Rights Watch (HRW), José Miguel Vivanco, México vive la peor crisis de derechos humanos desde 1968 desde el sexenio de Felipe Calderón a la fecha, con la desaparición de 43 estudiantes en Iguala y el hallazgo de muchas fosas clandestinas.

"Son muestra de la degradación más profunda en la que ha caído México en ámbitos como la justicia, la violencia, la vigencia de los derechos humanos, la corrupción y la impunidad", asegura en entrevista con El Universal. Lo que hoy vive México es un caso sin precedentes en América Latina

Lo que hoy vive México es un caso sin precedentes en América Latina en los últimos 30 años, dijo Vivanco tras su participación en un seminario de la 70 Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

"La gente se pregunta, en especial fuera de México —los mexicanos no tanto pues ya la han vivido—, pero en el extranjero la pregunta es ¿cómo puede ser que unos policías disparen contra estudiantes y que ellos mismos intenten desaparecer a 40 personas? La única explicación es la impunidad. Argumento uno, la impunidad; argumento número dos, la impunidad y argumento número tres, la impunidad; es la impunidad total", comenta Vivanco.

El titular del organismo de derechos humanos destaca que el presidente Enrique Peña Nieto tardó en reaccionar a los hechos ocurridos en Iguala el 26 de septiembre, cuando primeramente se cometió el homicidio de seis personas por parte de policías y posteriormente ocurrió la desaparición de decenas de estudiantes.

"El Presidente de México emite una declaración ante un hecho tan dramático, del que todos —no sólo en México sino en muchas partes del mundo—, se estaban preguntando a las 24 horas dónde están esas decenas de estudiantes y qué había pasado con ellos; ante todo ese drama el Presidente demora cuatro días en reaccionar y reacciona mal.

"Muy mal pues la reacción del Presidente está dirigida con toda claridad a lavarse las manos, pues dice que el gobierno federal no puede sustituir las responsabilidades y obligaciones de los gobiernos de los estados y que esa era una responsabilidad de Iguala, ¡como si esto fuera Guatemala! Esto está a 120 kilómetros del Distrito Federal, es parte del territorio nacional. Creo que el Presidente de la República estaba más preocupado por proteger su imagen y no acercarse a este tema que, como el de Tlatlaya, fue tóxico", advierte. Estamos hablando de vidas humanas, de un drama nacional

Y es que, para Vivanco, el actual gobierno considera los temas de seguridad y derechos humanos como tóxicos: generan problemas y dan una imagen de país inseguro, por lo que es mejor no hablar de ellos y esconderlos debajo de la alfombra.

"Se trata de un gobierno preocupado por su imagen, que considera que si se aleja y toma distancia de este tipo de temas la gente pensará que éste es un problema de Guerrero, o de Michoacán, se lava las manos y deja que se cocinen en su propia salsa; yo creo que ese es el pecado original del actual gobierno y por el cuál, paradójicamente, está pagando un precio altísimo, porque la imagen hoy del gobierno federal por lo de Tlatlaya primero y por lo de Iguala después, está por los suelos", opina.

Desde el 2006 hasta el 2014, no hay un solo funcionario público en México cumpliendo una condena por desapariciones forzadas, destaca Vivanco

"Esto es tan triste. Lo que yo más quisiera es estar equivocado, sin embargo los hechos son poderosos e inequívocos. Surgen las noticias de las fosas y ahí el Presidente se dirige al país en una alocución de cuatro minutos donde se muestra acongojado y él, como la gran mayoría del país y la comunidad internacional, asume que los habían matado, que esas eran las fosas y sobre esa presunción él anuncia que castigarán a los responsables hasta las últimas consecuencias; y dice todo lo que hay que decir solidariamente en una situación de este tipo. Sin embargo, resulta que estos son otros muertos que dan cuenta del problema sistemático que tiene México, insisto, la impunidad total", advierte.

Para Vivanco, el caso Iguala y el caso Tlatlaya ponen a prueba al Estado Mexicano, que no ha mostrado un interés mínimo en el tema. El caso Iguala y el caso Tlatlaya ponen a prueba al Estado Mexicano

"Recuerde que de las cosas positivas que se han hecho en esta administración está la creación de un fiscal especial de la Procuraduría General de la República para investigar desapariciones, pero le han recortado 60% el presupuesto y no han logrado además ningún resultado con esa fiscalía", opina.

El especialista en derechos humanos muestra su optimismo al señalar que, dada la reacción de la sociedad mexicana y la comunidad internacional ante estos hechos, el gobierno federal reflexione sobre sus políticas y aborde el tema más allá de las relaciones públicas.

"Estamos hablando de vidas humanas, de un drama nacional, esta es una crisis de derechos humanos que sufre México, que no tiene comparación en la historia contemporánea, esto es de una profundidad muy seria. La crisis que viene arrastrando México desde el sexenio de Calderón a la fecha en materia de derechos humanos es —yo diría— la crisis más seria que ha enfrentado México desde los tiempos de Tlatelolco, especialmente con la culminación de estas desapariciones de más de 40 estudiantes. Yo no conozco un hecho similar en América Latina en los últimos 30 años; y sí, en la historia de México ha habido muchos desaparecidos pero de esta magnitud y en tiempo real, no conozco ningún caso".