Afronta España en 2017 mayor acción contra yihadismo

Las fuerzas de seguridad de España desplegarán en 2017 una mayor acción para afrontar el desafío de la radicalización y del terrorismo yihadista, que en el último año ha protagonizado operaciones...

Las fuerzas de seguridad de España desplegarán en 2017 una mayor acción para afrontar el desafío de la radicalización y del terrorismo yihadista, que en el último año ha protagonizado operaciones policiales y detenciones.

Fuentes oficiales precisaron que España mantendrá de forma indefinida el nivel 4 de alerta antiterrorista (riesgo alto de atentados) que dispuso desde junio de 2015, y con ello la respuesta ante la amenaza que se considera creciente.

El Ministerio de Interior de España reportó que desde que se elevó el nivel de alerta, los cuerpos de seguridad han detenido a 177 personas, entre españoles y extranjeros, hombres y mujeres, y algunos menores de edad.

En total, 64 mil 802 agentes de los cuerpos de seguridad, más los servicios de inteligencia, forman parte de la acción policial contra el terrorismo, que incluye la campaña “Stop Radicalismos” en la que se denuncian posibles casos de radicalización o actitudes sospechosas.

De las 177 detenciones, una mayoría de casos en 2016 han sido personas que han difundido propaganda del autoproclamado Estado Islámico en redes sociales de Internet, en las que además muestran su proceso de radicalización.

En octubre pasado, el entonces secretario de Estado español de Seguridad, Francisco Martínez, reveló que según informes oficiales, el Estado Islámico había captado hasta a 30 mil combatientes extranjeros a través de las redes sociales de Internet.

Las fuentes consultadas precisaron que el Plan Nacional contra la Radicalización incluye las actuaciones externas, las internas en ambientes de comunidades específicas, las de Internet en busca de simpatizantes del yihadismo y el seguimiento de los llamados “retornados”.

Los informes policiales estiman entre 160 y 170 el número de los españoles que han viajado a zonas de conflicto (Siria o Irak, principalmente), de los que unos 19 habrían muerto, y unos 20 han regresado a España y la policía les vigila.

El pasado 28 de diciembre se informó en esta capital que las autoridades de Turquía detuvieron en ese país a dos españolas pertenecientes al Estado Islámico (EI), que viajaban de regreso desde Siria a Europa con sus pequeños hijos.

El Ministerio del Interior de España informó que ambas mujeres partieron de Ceuta, ciudad española en la costa norte de África, vecina de Marruecos, en 2014 a Siria en compañía de sus esposos, combatientes yihadistas relacionados con varios asesinatos, para integrarse al EI.

Las actuaciones policiales en entornos de posible radicalización se realizan en todo el país, con especial foco de atención en Ceuta y Melilla, ciudades españoles en la costa norte de África, fronterizas con Marruecos, las provincias de Barcelona, Madrid y otras.

En su informe “Estado Islámico en España”, los investigadores del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos, Fernando Reinares y Carlita García-Calvo indicaron que el 35.4 por ciento de los detenidos entre 2013 y 2016 tenía capacidad operativa y voluntad para atentar en el país.

El estudio realizado entre 124 presos reveló la evolución de este fenómeno en España: el 45.3 por ciento tiene nacionalidad española; una tercera parte formaba parte de células con posibilidad de atentar, y siete de cada 10 había viajado o preparaba su viaje a zonas de conflicto.

El 41.1 por ciento de los presos analizados tiene nacionalidad marroquí, y 13.6 por ciento otra nacionalidad, entre ellos hay una minoría nacidos en Argentina, Brasil, Paraguay o Chile, Portugal, Italia, Bulgaria, Jordania, Pakistán o Túnez.

Asimismo, el 16.9 por ciento de los detenidos son de sexo femenino, con 22 años de edad como promedio y 27 por ciento de ellas casadas.

Sobre el proceso de radicalización, la mayoría se inició en 2013: el 73.8 por ciento se radicalizó dentro de España, 10 por ciento fuera de las fronteras, 16.2 por ciento entre ambos supuestos, con un 80 por ciento de los casos en Barcelona.

De ellos, un 18.4 por ciento lo hizo a través de procesos online de redes sociales de Internet; un 28.9 por ciento en “offline” en espacios diversos y un 52.7 por ciento entre ambos supuestos.

Los domicilios, los lugares de culto, los centros culturales, son los más sensibles para la radicalización, mientras que en el mundo virtual en España la plataforma más usada para esto es Facebook, según los autores del informe.

Entre los agentes de radicalización, ocho de cada 10 lo hicieron en compañía de otros individuos: principalmente familiares (43.8 por ciento son hermanos y 12.5 por ciento padres o hijos) y amigos en una mayoría de los casos, seguido en un segundo plano de líderes religiosos.