Masajes en la playa, relajamiento al máximo en Acapulco

Para olvidar el estrés del trabajo, un masaje es la mejor opción pero la relajación se intensifica si es a la orilla del mar en Acapulco, por ello, hay personas como Verónica Mejía, dedicadas a...

Para olvidar el estrés del trabajo, un masaje es la mejor opción pero la relajación se intensifica si es a la orilla del mar en Acapulco, por ello, hay personas como Verónica Mejía, dedicadas a brindar este servicio a los turistas.

“Del gobierno de Guerrero nos mandan a hacer cursos para que nosotros tengamos una certificación para que demos buenos masajes y no lastimemos a las personas”, explica Verónica, de 38 años de edad.

El costo de un masaje varía, indica, pero el promedio es de 200 pesos por cuerpo completo o 100 pesos por la mitad. Señala que en su mayoría son mujeres las que más solicitan el servicio, cuya edad oscila entre 25 y 48 años de edad.

“Rara vez lo piden hombres y son quienes llegan cansados por la computadora, que es de lo que se quejan; al usarla les duelen los dedos o por estar semi agachados les duelen mucho los hombros, parte de la espalda y el cuello”, platica.

En tanto, comenta que las mujeres prefieren el masaje de cuerpo completo porque se la pasan mucho tiempo sentadas, caminando o de pie, lo cual provoca dolor en las plantas de pies, pantorrillas y piernas, así como cuello y espalda.

“Lo que se me hace más difícil de dar el masaje es el área de espalda, sobre todo si se trata de personas grandes, porque debo poner más fuerza en ello y termino cansada parte de la espalda y los ‘conejos’, además de estar caminando todo el día bajo el sol”, refiere.

Verónica lleva cinco años dando masajes en la playa, de 11 de la mañana a 6 de la tarde, jornada durante la cual llega a brindar el servicio a máximo cuatro personas y mínimo a una, aunque con tristeza reconoce que en ocasiones se ha ido “en blanco”, por lo que aprovecha las vacaciones de diciembre y Semana Santa, cuando hay más gente.

“Es mucha la competencia, en cada área hay de 15 a 20 personas dando masajes. Yo trabajo del área que abarca de la Diana hasta lo que llamamos el Maris, que es a la altura del Parque Papagayo”, expone.

Además, Verónica, originaria de Guerrero, vive en Ciudad Renacimiento, en las afueras de Acapulco, y no cuenta con una cama especial para dar masajes, por lo que recorre la Costera Miguel Alemán, de palapa en palapa para ofrecer sus servicios a los turistas.

Pero en caso de que las personas prefieran recibir el masaje en una cama especial, en vez del camastro o silla en la que se encuentren, ella debe recurrir a sus compañeras para que le renten la cama, por lo cual les paga 50 pesos por persona, lo cual reduce a la mitad su ganancia, en caso de que el masaje sea de medio cuerpo.

Aclara que solo quienes usan uniformes, como el que porta ella con orgullo, están certificadas debido a los cursos que toman, los cuales son gratuitos y en ocasiones los imparten expertos de otros países.

“La última vez tuvimos un curso de masaje sueco, de relajamiento y amasamiento en espalda, piernas, brazos, parte de la cara, y unas hemoterapias en parte de piernas que son las partes más cansadas y en muslos también”, señala emocionada.

Por último, Verónica revela que tienen prohibido dar masajes a mujeres embarazadas o personas en estado de ebriedad, ya que pueden provocar malestar e incluso convulsiones.