Historias en Papel

“Preparación para la próxima vida”, de Atticus Lisch, narra que “Zou Lei” es una inmigrante ilegal musulmana de origen chino, de la etnia uigur, que ha entrado en Estados Unidos por la frontera...

“Preparación para la próxima vida”, de Atticus Lisch, narra que “Zou Lei” es una inmigrante ilegal musulmana de origen chino, de la etnia uigur, que ha entrado en Estados Unidos por la frontera mexicana y que, intentando abrirse camino, malvive aceptando trabajos inhumanos, con miedo constante de ser expulsada del país.

“Brad Skinner” es un excombatiente de la guerra de Irak que vuelve a su país arrastrando consigo todos los demonios del gran conflicto. Es un hombre roto a quien el horror y la violencia han marcado profundamente, y cuyas graves secuelas lo incapacitan para llevar una vida normal y amoldarse a esa otra locura consensuada que llamamos “sociedad”.

“Zou Lei” y “Skinner” se conocen en mitad de sus respectivos naufragios, en el corazón del caos urbano que amenaza con devorarlos y los condena a existir en los márgenes. Su amor es otra forma de la necesidad. Mientras ella, con sus limitadísimos recursos intenta encontrar el modo de normalizar su situación en el país, él lucha por no caer en la locura.

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“J”, de Howard Jacobson. En un futuro tan próximo que no parece sino una deformación de los principales rasgos de nuestro presente y estilo de vida, en un mundo en el que un velo de olvido, negación y recelo ha caído sobre el pasado marcado por una gran catástrofe desconocida e innominada, un hombre y una mujer se conocen y se enamoran.

Para ellos, sus respectivos pasados son extraños y desmemoriados. Están en una sociedad en la que la normalidad es una disimulada tiranía resultado de blandas imposiciones, de una proliferación del gusto por lo mismo y de una lenta abolición de las diferencias. Y con ese amor empieza o acaba todo. Pero ¿realmente ha sido un encuentro fruto del azar?

Lo que sigue es un camino lleno de ternura, incertidumbre, melancolía, paranoia y terror. Un viaje a la raíz del desamparo. “Kevern Cohen” nunca supo por qué su padre ponía dos dedos sobre sus labios cada vez que pronunciaba una palabra que empezaba con “j”; los orígenes de “Ailinn Solomons” siempre han permanecido en la sombra. Así son ellos dos.

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“Caer”, de Eric Chevillard, es un libro confeccionado en una prosa magistral que recrea la fuerza de los mitos o las fórmulas rituales de encantamiento. El autor escribe una fábula oscura sobre la historia de nuestra caída, como una fotografía realizada por un demente, pero también como testimonio de nuestra imperecedera esperanza en la vida.

“Caer” es una isla en medio de ninguna parte. Desde siempre sus habitantes han buscado escapar de esa trampa mortal donde no crece ninguna forma de vida. Porque la existencia ahí es insoportable, los habitantes de la isla han creado una sociedad donde la forma más alta de altruismo consiste en exterminarse, física y moralmente, los unos a los otros.

Su gran sueño es escapar de “Caer”, saltar, volar, pero irremediablemente todos se vienen abajo. Todos, sin embargo, siguen escrutando el cielo, sólo para seguir odiando y seguir maldiciendo la tierra de “Caer”. Y para esperar el regreso de su deforme mesías, “Ilinuk”, único ser que ha podido escapar de la isla, y que prometió volver para salvarlos a todos.

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“Punto ciego”, de Diego Casas Fernández, quien armó el libro y lo nombró como aquella región de la retina donde la luminosidad es escasa, el punto ciego, esa franja de realidad que, aunque frente a nuestros ojos, nunca vemos. El autor ensaya sobre sus propias zonas sin luz y las agrupa en tres apartados, reflejo de su forma de mirar sobre lo que escribe.

“Hide and Seek”, en clara referencia al acecho; “Mirada Periscopio”, ver sin ser visto, y “Lazarillos”, la mirada asistida, son los títulos de los tres capítulos de la obra. Casas se lanza sin red y se sumerge en los motivos de la escritura, en la idea de contar y no contar, en una progresión que, como la naturaleza misma del ensayo, va y viene en evocaciones.

Devela la trama de una serie televisiva con el historial de fugas de cierto capo a modo de pretexto para ensayar sobre el ejercicio de la simulación como rasgo nacional; habla de distintos sustratos de realidad que subyacen bajo su Puebla natal, y se pregunta sobre las construcciones ficticias en los perfiles que sobreviven a sus dueños en redes sociales.

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“El origen de un montón de cosas”, del acervo Algarabía, es el compendio, más que un simple libro, de las causas y los azares. Señala que tan sólo en poco más de una década, las circunstancias de la especie humana cambiaron tanto, que a las nuevas generaciones les parece abismal la distancia entre “nuestros tiempos” y “aquellos tiempos pasados”.

En el siglo XXI puede ser difícil imaginar cómo era la vida años atrás, y que los objetos que nos rodean han estado ahí' siempre, como si fueran parte de nuestra naturaleza. Rara vez la gente se pregunta cuáles son los orígenes de las cosas cotidianas y cuáles son las necesidades que cubren las cosas que han sido inventadas por el ingenio del ser humano.

Como a mucha gente le encanta preguntarse por qué' la mayoría de las personas aman y desean saber más cada día, Algarabía decidió contar no sólo la historia de los objetos y las prácticas, sino la de nuestra especie y sus manías, como los libros, el dinero e inclusive asuntos más conceptuales como nuestras costumbres respecto a la Navidad.