Fieles venezolanos del Santo Negro se aprestan a pagar promesas

Los habitantes de los Andes venezolanos creen profundamente en San Benito, el Santo Negro, y durante todo el año se preparan para pagar sus promesas el 28 de diciembre, fecha famosa por considerarse...

Los habitantes de los Andes venezolanos creen profundamente en San Benito, el Santo Negro, y durante todo el año se preparan para pagar sus promesas el 28 de diciembre, fecha famosa por considerarse Día de los Inocentes.

“Es una tradición que todos los años reúne a miles de turistas en tan importante región de Venezuela”, dijo a Notimex el periodista Juan Urbina, autor del libro “Tradiciones Merideñas”, quien agregó que hoy miles de devotos de San Benito salen a las calles para rendirle culto.

Urbina destacó que en los estados de Zulia, Trujillo y Mérida, las celebraciones, rituales y comparsas iniciaron la víspera con la quema de pólvora, además de bailes y tambores en honor al santo, y recalcó que la cantidad de turistas es impresionante.

“En Mérida, específicamente en Mucuchíes, una comunidad pastoril, se celebra una de las fiestas de San Benito más coloridas y hermosas, la cual se ha conservado intacta a través de los años”, comentó el cronista.

Relató que los historiadores cuentan que en épocas de la Colonia los pobladores de los páramos se encontraban en una guerra permanente, ya que no querían ser dominados por los españoles, y luchaban muy duro para no dejarse someter.

“Pero, un día encontrándose desfallecidos y cansados de luchar no pudieron resistir más y decidieron invocar a San Benito, quien bajó en una nube estruendosa de pólvora a infundirle valor a los hombres y espantar a los adversarios”, rememoró.

Añadió que desde entonces se le rinde culto a San Benito y de los poblados más lejanos del páramo merideño, bajan desde la madrugada del 28 de diciembre hombres, viejos y niños, descalzos, con las caras pintadas de una unción negra, y un trabuco con el que hacen explotar pólvora.

Urbina refiere que las cofradías de San Benito logran reunir cada año un ejército de tres mil “negros” (personas con la cara pintada) que salen en procesión quemando pólvora y acompañan al santo hasta la iglesia de la plaza, donde el arzobispo oficia una misa en su honor.

“En la procesión de San Benito intervienen tamboreros (chimbangles) y grupos de baile ataviados de uniformes coloridos y sombreros floreados (Giros), que danzan al compás de la música de violines, cuatro, guitarras y furrucos”, detalló.

Urbina agregó que al culminar la misa todos los negros emiten una descarga de pólvora al unísono que hace retumbar al pueblo y el Santo venerado es de nuevo introducido en la iglesia, donde permanecerá y no saldrá más a la calle hasta el año próximo.

Aseguró que San Benito es muy querido en la zona, este día en las puertas de las casas se saca su imagen y se coloca en pequeños altares iluminados y llenos de flores, así al pasar los “negros” le descargan pólvora a cada imagen que encuentran a su paso.