Jóvenes, sector prioritario por su vulnerabilidad ante la violencia

Por su vulnerabilidad ante la violencia, la población de entre 12 y 29 años representa un sector de atención prioritario para el Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la...

Por su vulnerabilidad ante la violencia, la población de entre 12 y 29 años representa un sector de atención prioritario para el Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia, indicó la Secretaría de Gobernación (Segob).

La dependencia señaló que la finalidad de ese programa es generar ambientes participativos, de intercambio de experiencias y de reflexión, a través de los cuales los jóvenes puedan ser escuchados y colaborar en la prevención de la violencia en sus entornos inmediatos.

Agregó que con miras a 2017 y en el proceso de consolidación del mecanismo se trabaja en una red de jóvenes que se convertirán en promotores de la no violencia y la cultura de la legalidad.

Indicó que de 2014 a 2016 el Gobierno de la República, en coordinación con autoridades de las entidades federativas y de municipios, ha invertido más de mil 400 millones de pesos en la atención de más de un millón 700 mil adolescentes y jóvenes que viven en los polígonos de atención prioritaria.

Esa inversión se enmarca en la estrategia 2.2 del programa, que busca acciones que disminuyan los factores de riesgo para evitar que adolescentes y jóvenes vivan situaciones de violencia y delincuencia.

De manera adicional, la Segob, en coordinación con dependencias de la administración pública federal, ha emprendido acciones para trabajar con jóvenes en conflicto con la ley, tanto con aquellos en reclusión por cometer delitos graves, como con quienes están en externamiento para promover la adecuada reinserción y evitar la reincidencia.

Entre las líneas de trabajo dirigidas específicamente a la población joven se encuentran acciones de educación sexual y salud reproductiva para prevenir el embarazo adolescente.

Asimismo, acciones de prevención y atención del consumo de alcohol y drogas,para construir relaciones libres de violencia en las familias, las escuelas y en el noviazgo y prevención de la deserción escolar.

También capacitación de jóvenes en oficios y habilidades para la vida y el trabajo y programas educativos, formales o no formales, orientados a jóvenes que han abandonado los estudios, actividades culturales y deportivas.

En igual caso están medidas para la prevención del suicidio en adolescentes y jóvenes, y proyectos de atención para adolescentes y jóvenes en conflicto con la ley.