INAH sorprende en 2016 con trabajos y exposiciones

Hallazgos, trabajos de recuperación y rescate y exposiciones internacionales fueron algunas de las actividades que hicieron de 2016 un año sorprendente para el Instituto Nacional de Antropología e...

Hallazgos, trabajos de recuperación y rescate y exposiciones internacionales fueron algunas de las actividades que hicieron de 2016 un año sorprendente para el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El año que finaliza significó para la institución, por ejemplo, el reciente hallazgo de un templo dedicado al dios Ehécatl en la zona del sitio arqueológico de Tlatelolco, la restauración de pinturas rupestres de Oxtotitlan y, sobre todo, exposiciones internacionales.

De estas, una de las más sobresalientes es “Mayas, el lenguaje de la belleza”, que actualmente y hasta el 5 de marzo de 2017 se exhibe en el Palacio de la Gran Guardia de Verona, en Italia. La muestra ha sido vista por más de 300 mil personas en su recorrido por diversos recintos nacionales e internacionales.

La exposición está integrada por 297 objetos que hacen honor al título, que datan del periodo Preclásico Tardío (500 a.C.-250 d.C.) al Posclásico Tardío (1250-1527 d.C.), e incluye una variada colección de figurillas de la isla de Jaina (Campeche) y otras que dan cuenta de las escarificaciones con que la civilización se decoraba el cuerpo.

Esta exhibición había estado antes en el Museo Martin-Gropius-Bau, de Berlín, Alemania, como parte de las actividades del Año Dual México–Alemania.

En Río de Janeiro, Brasil, como parte de los Juegos Olímpicos, se exhibió “Magia de la sonrisa en el Golfo de México”, integrada por más de un centenar de “caritas sonrientes”, provenientes de las culturas del centro de Veracruz, fechadas desde el periodo Preclásico Terminal hasta el Epiclásico (100 a.C.-900 d.C.).

Pero el INAH llegó también a recintos de Medio Oriente con la muestra “Códices prehispánicos de México”, compuesta por 20 manuscritos mesoamericanos y coloniales en edición facsimilar, expuestos en la Biblioteca y el Museo Nacional de Irán, en Teherán.

Cabe destacar que tras su periodo de exhibición, las réplicas de los manuscritos mexicanos fueron donadas al gobierno iraní.

A nivel nacional, el trabajo que desarrolló en 2016 el INAH implicó descubrimientos, investigación, conservación y difusión del patrimonio histórico, así como reconocimiento de algunos de sus investigadores y actividades como coloquios, hallazgos, la publicación de textos, ferias de libro y la apertura de sitios arqueológicos, por mencionar algunos.

Con más de siete décadas y media de ser un referente al preservar el patrimonio cultural e histórico de México, la institución que encabeza Diego Prieto también sorprendió a México y al mundo con trabajos y exposiciones en el ámbito nacional.

Sobresale por su impacto del reciente descubrimiento del templo dedicado al dios Ehécatl-Quetzalcóatl en Tlatelolco, con una antigüedad de 650 años, así como las ofrendas halladas in situ y que se vinculan al dios del viento.

La edificación prehispánica mide 11 metros de diámetro y 1.20 metros de altura; presenta evidencias de tres etapas constructivas sobrepuestas en la estructura circular, la cual se ubica en el cuadrante suroeste del Recinto Ceremonial de México-Tlatelolco.

Dicho descubrimiento contribuirá a revalorar la importancia de las múltiples ciudades-Estado que, como Tenochtitlan, Tacuba e Iztapalapa, entre otras, prosperaron en diversos puntos del Valle de México.

Del mismo modo, paseantes por las calles de República de Argentina, Justo Sierra y San Ildefonso, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, podrán asomarse de una forma renovada a uno de los edificios más importantes del Templo Mayor.

Se trata de un puente construido sobre lo que fue el centro ceremonial tenochca y cuya apertura se completó con la inauguración de un par de ventanas arqueológicas, con las que los peatones se podrán asomar a la magnificencia del sitio.

Otro de los hallazgos importantes de este año es el suscitado en Chichén Itzá, donde se encontró una segunda subestructura en la Pirámide de Kukulcán de dicha zona arqueológica

Estudios con tomografías eléctricas tridimensionales indican que la subestructura, construida entre los años 550 y 800 d.C., mediría 13 metros de alto, por 12 en dirección sur-norte y 18 en dirección este-oeste.

La confirmación geofísica tanto del cenote como de la segunda subestructura, podría guiar a futuros trabajos de exploración arqueológica para ubicar el acceso al adoratorio primigenio de la zona.

Como resultado de la segunda fase del proyecto denominado “Estudio de tomografía de resistividad eléctrica 3D en la pirámide de El Castillo, Chichén-Itzá, México”, la estructura en el monumento fue edificada en la etapa más temprana y menos conocida de este asentamiento maya.

Por lo que hace a exposiciones, el Museo del Caracol recreó el México del siglo XIX en una exhibición, donde la historiadora Patricia Galeana hace un recuento del México decimonónico y el grupo de constituyentes de 1857.

Titulada “Tarjetas de visita: las redes sociales del siglo XIX”, exhibe un total de 99 imágenes de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia. Dichos objetos, de pequeño formato, abarcan un periodo de más de 50 años (1850-1908).

De acuerdo con información de la exposición, dichos retratos contenían información biográfica impresa al reverso, a manera de presentación personal.

Por su parte, el Museo Regional de Antropología, en Mérida, Yucatán, presentó a muestra “Lak'íin: poderío del oriente maya#, conformada por 277 obras, la mayoría inéditas.

Las piezas, provenientes de sitios como Chichén Itzá, Ek’Balam, Yaxuná y Kulubá, la mayoría de ellas inéditas, dan cuenta de las relaciones de poder entre las urbes de la región.

La exposición se enfoca en el oriente maya, que durante todos sus periodos de ocupación presentó como constante una lucha entre las ciudades dominantes por adquirir el poder y el control económico y político de la región.

Asimismo, aborda el florecimiento del comercio y de las artes con un estilo particular y bajo circunstancias que hacen diferente a esta zona del resto del territorio que comprende la cultura maya.

Por su parte, el Museo Nacional de Antropología reabrió este año su sala dedicada a los Pueblos Otopames, con nueva museografía y una colección renovada.

En total fueron reunidas 268 piezas de los pueblos otomí, mazahua, ocuilteca, matlatzinca, chichimeca-jonaz y pame; en su mayoría son objetos manufacturados por manos indígenas exclusivamente para este fin o donados por las comunidades, y dan cuenta de la riqueza cultural de este pueblo.

Otra de las exposiciones que marcaron 2016 es sin lugar a dudas “El color de los dioses”, presentada en el Museo del Palacio de Bellas Artes, integrada por un total de 118 piezas, entre originales y reconstrucciones policromadas de esculturas de la Antigüedad clásica y Mesoamérica, que permiten experimentar los colores que lucieron las piezas al momento de su creación.

Entre las piezas destaca selección de objetos policromados de culturas del México antiguo, como la olla mexica con el rostro del dios Tláloc, el atlante polícromo de Tula o el Dintel 43 de la ciudad maya de Yaxchilán, entre muchos otros.

Asimismo, el Museo Nacional de las Culturas se engalano con “Memoria de las manos. Esplendor y colorido del patrimonio de Guizhou”, que se integra por más de un centenar de piezas, entre joyería, bordados, máscaras y papel recortado, elaboradas por las minorías étnicas asentadas en esa provincia de China.

En la estación del Metro La Raza de la capital del país el transeúnte tuvo la oportunidad de apreciar 15 imágenes de pinturas rupestres de Oxtotitlan, Guerrero, en las que se da conocer el trabajo realizado en más de 10 años para preservar dichas obras plasmadas hace más de dos mil 500 años.

Las pinturas rupestres fueron creadas por grupos de filiación olmeca en una cueva de la comunidad nahua de Acatlán, en el municipio de Chilapa de Álvarez, en Guerrero.

Al continuar con las exposiciones, las culturas mexica y maya se dieron cita en 2016 en el Museo del Templo Mayor durante la inauguración de “El Programa de Arqueología Urbana. Revelaciones de la arqueología mexica, y Oxtankah. Lujo y poder”.

Por otra parte, “Revelaciones de la arqueología mexica” conmemora el 25 aniversario de una de las iniciativas más exitosas emanadas del Proyecto Templo Mayor: el Programa de Arqueología Urbana (PAU), que ha permitido recuperar la historia que yace bajo el suelo asfaltado de la urbe, la del antiguo centro ceremonial de México-Tenochtitlan.