Científicos argentinos en pie de guerra por recortes de Macri

Un recorte del 32 por ciento en el presupuesto del Ministerio de Ciencia y Tecnología y el despido de 489 investigadores provocó una grave crisis política de fin de año para el presidente de...

Un recorte del 32 por ciento en el presupuesto del Ministerio de Ciencia y Tecnología y el despido de 489 investigadores provocó una grave crisis política de fin de año para el presidente de Argentina, Mauricio Macri.

Científicos tomaron desde el martes pasado la sede del Ministerio en reclamo a una reducción de recursos que se sumó a la lista de promesas de campaña incumplidas por el presidente.

Las asambleas que realizan ahí estudiantes, becarios, investigadores y profesores son multitudinarias y coronan una crisis que comenzó cuando Macri envió su proyecto de presupuesto al Congreso con un recorte del 32 por ciento para el Ministerio de Ciencia y Tecnología.

El plan 2017 para ciencia fue aprobado sin cambios, lo que implicó una quita de más de mil millones de pesos (unos 66 millones de dólares) al estratégico sector de un país que ha ganado tres Premios Nobel en ciencias.

Bernardo Houssay y César Milstein ganaron el Premio Nobel de Medicina en 1947 y 1984 y Luis Leloir el de Química en 1970, pero a ellos se suman otros científicos argentinos que han sido reconocidos por la calidad de su trabajo a escala mundial.

Macri prometió durante la campaña que incrementaría el presupuesto para la ciencia hasta alcanzar el 1.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), pero en lugar de eso lo redujo del 0.8 al 0.5 por ciento.

Ante la falta de recursos, quedaron despedidos 489 investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) que habían aprobado rigurosos controles de ingreso.

Durante las marchas, las protestas y la toma del Ministerio, los científicos suelen recordar la grave crisis económica sufrida por Argentina en 2001 que implicó una masiva “fuga de cerebros”, investigadores que, aún a su pesar, se fueron a otros países.

Los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández (2003-2007) comenzaron a revertir el éxodo y lograron el regreso de más de mil científicos gracias al impulso y, sobre todo, presupuesto, que dotaron al sector.

Fernández de Kirchner incluso creó el Ministerio de Ciencia y Tecnología, pero lo paradójico es que su ministro, Lino Barañao, permaneció en el cargo con Macri y ahora defiende un ajuste que representa un retroceso.

En sus pancartas, los científicos advierten que “los repatriados no queremos volver a emigrar”, “queremos investigar en nuestro país”, “quiero hacer ciencia en, por y para mi país” o “nuestra historia no puede permitir una nueva fuga de cerebros”.

También se cuelgan letreros sobre sus investigaciones: “buscamos un tratamiento para la pérdida temprana del embarazo”, “investigamos terapia de cáncer cerebral”, “trabajo con bacterias multiresistentes”, “trabajamos para recuperar la fertilidad”, “estudiamos cómo la contaminación ambiental provoca cáncer”.

La protesta de los científicos fue atacada en las redes sociales con una campaña que criticaba los temas de las investigaciones en particular en el área de ciencias sociales y humanidades, y que fue replicada en algunos medios.

Las descalificaciones, sin embargo, evidenciaron la carencia de argumentos y capacidad intelectual de un sector de la sociedad que no entiende la importancia de la ciencia para el desarrollo de cualquier país y, por lo tanto, no apoya la lucha de los científicos.