En Amazonas brasileño Navidad se festeja con nutritivo caldo de açaí

Apenas cae la noche en la ciudad brasileña de Belem, los barcos cargados de açaí comienzan a llegar al puerto, donde esta menuda fruta rica en propiedades alimenticias es comerciada con frenesí en...

Apenas cae la noche en la ciudad brasileña de Belem, los barcos cargados de açaí comienzan a llegar al puerto, donde esta menuda fruta rica en propiedades alimenticias es comerciada con frenesí en vísperas de las fiestas de Navidad.

“Los barcos comienzan a llegar en torno a las 11 de la noche y no paran hasta que se levanta el sol”, explica a Notimex Evaristo, un comerciante que vende la lata de 14 kilos de açaí en 25 reales (7.5 dólares).

Considerada una de las frutas con mayores antioxidantes del bosque amazónico, el açaí es recolectado en lo alto de las palmeras que crecen a las orillas de los ríos de la región, y su caldo –morado, espeso, nutritivo y algo amargo- constituye, junto a la mandioca, la base alimenticia de numerosas comunidades.

El periodo de mayor consumo es de septiembre a enero, época de la colecta, y su caldo –que se mezcla con azúcar, harina de mandioca frita y plátano, entre muchas otras variedades- es un elemento imprescindible en las mesas navideñas de muchos hogares amazónicos.

Aunque la leyenda dice que fue una etnia indígena amazónica la que descubrió sus propiedades en 1616, cuando la tribu enfrentaba dificultades de abastecimiento de alimentos, lo cierto es que el consumo de açaí ya fue documentado por aventureros europeos tras la colonización de Brasil.

El consumo de açaí se extendió en la década de 1990, sobre todo en los estados de Amazonas y Pará, dentro de los límites del Amazonas brasileño, en parte por la identificación de sus propiedades: rico en fósforo, potasio, calcio, grasas vegetales y fibras.

Asimismo, su consumo ayuda a reducir el colesterol, la presión sanguínea y fortalece los sistemas inmunológico, nervioso, cardiovascular y muscular.

Su comercio vive un auge en las grandes capitales brasileñas del sudeste del país, como Río de Janeiro o Sao Paulo, donde es consumido como un helado.

Mientras que las exportaciones tambien han crecido, sobre todo al mercado estadunidense. En 2015, Estados Unidos y Japón compraron derivados de la fruta por un valor de 22.6 millones de dólares.

En 2015, el estado de Pará recolectó más de un millón de toneladas de açaí en 154 mil hectáreas, en un comercio valuado en 500 millones de dólares, el cual genera además empleos directos e indirectos para 250 mil personas.

Una cadena económica perfectamente perceptible en el puerto de Belem, en el norteño estado de Pará, junto al mercado Ver-o-peso.

En Belem se pueden ver los barcos pesqueros que transportan cestas con el açaí recolectado por comunidades ribereñas, mientras los comerciantes venden a pequeños distribuidores que, a su vez, suministran a fábricas que “batirán” la fruta hasta convertirla en un cremoso caldo morado.

La demanda crece a un ritmo del 15 por ciento, por apenas 5.0 por ciento de la producción, según la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (EMBRAPA, por sus siglas en portugués), la cual ha desarrollado una variante para expandir su producción.