Perico, el Payaso Loco cautiva en Festival Internacional de la Risa

Música, chistes blancos y una buena dosis de buen humor integran el espectáculo de Perico, el Payaso Loco, quien este domingo hizo las delicias de quienes asistieron al IV Festival Internacional de...

Música, chistes blancos y una buena dosis de buen humor integran el espectáculo de Perico, el Payaso Loco, quien este domingo hizo las delicias de quienes asistieron al IV Festival Internacional de la Risa, en el Centro Cultural del Bosque.

Vestido con una camiseta y pantalones negros, un abrigo rojo y botines oscuros, Perico entró a escena tarareando mientras colocaba sus instrumentos y comenzaba su espectáculo “Collage”.

Diferentes juguetes e instrumentos musicales sirvieron a lo largo del show para provocar las risas y la emoción del público.

Grandes y pequeños disfrutaron de las ocurrencias de este artista mexicano, quien arrancó la velada contando lo poco que sabía sobre melodías, mientras ejecutaba algunas canciones y hacía infinidad de muecas que provocaron la hilaridad de la concurrencia.

Comenzó a hacer diferentes caras que clasificó según los estilos de los percusionistas, el de jazz, el rockero que sabe poco y el heavy metalero; las risas y aplausos se escucharon cuando Perico terminó su interpretación de géneros.

Mientras el show avanzaba, el comediante hacía bromas con las personas del público, adultos y niños no se escaparon de ser vistos por este hombre y ser protagonistas de algún chiste de acuerdo con lo que llevan puesto de ropa o lo que se encontraban realizando.

Francés, inglés y chino fueron los idiomas que Perico habló en escena, mientras que con chistes sencillos cautivó a los presentes y les sacó las sonrisas.

Sobre el escenario, un baúl rojo que para muchos puede parecer parte de la decoración, resultó ser una caja de sorpresas que Perico supo aprovechar para cautivar a la gente.

Primero mostró una pequeña corneta y una matraca, piezas con las que anunció el Concierto para payaso enamorado, para entonces comenzar a tocar los instrumentos con astucia, al mismo tiempo que movía los pies al ritmo de la música y creaba un baile entretenido que provocó la risa de los espectadores.

Al terminar con su canción relató la historia de una señora que conoció hace mucho, la cual se dedicaba a moler maíz para hacer tortillas. De pronto sacó de la caja una muñeca que representaba a la dama descrita. Le dio vida como marioneta con sus dedos y al ritmo de su tarareo la hizo moverse con carisma.

Tras la representación de la mujer amasadora, el artista sacó dos tambores más de su baúl y los colocó para interpretar una melodía más. Preguntó a los pequeños si conocen a Cri Cri y se escucharon los acordes de “La patita”, con arreglos muy a su estilo.

Con esta pieza se despidió, tomando el pequeño telón hecho por sí mismo y se despidió de todos con una gran sonrisa. Los aplausos o inundaron el lugar, agradeciendo la presencia de Payaso.

“Este año cumplí 39 años de payasear, muchas gracias”, concluyó Perico, complacido.