Profundizan conocimiento sobre impacto en el cráter Chicxulub

La última perforación realizada en el cráter de Chicxulub, en Yucatán, que está relacionado con la última extinción masiva en la tierra, contribuye a la modelación de su formación, señaló el...

La última perforación realizada en el cráter de Chicxulub, en Yucatán, que está relacionado con la última extinción masiva en la tierra, contribuye a la modelación de su formación, señaló el investigador Jaime Urrutia Fucugauchi.

El investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM detalló la importancia de esa depresión como una de las pocas estructuras del planeta que contienen “buena parte del registro de la evolución de la tierra y de la evolución de la vida”.

El impacto de un asteroide, ocurrido hace 66 millones de años, dejó un cráter de 200 kilómetros de diámetro que se encuentra enterrado, en la plataforma carbonatada de Yucatán, y “es el elemento tectónico que está relacionado con el origen del Golfo de México y del Mar Caribe”, expuso.

En conferencia de prensa, realizada en Ciudad Universitaria, indicó que dicho impacto “causó una serie de efectos a nivel global en la tierra, afectando los sistemas de soporte de vida y ocasionando la extinción de un grupo bastante grande de especies, alrededor de 75 por ciento de especies, incluyendo a los dinosaurios”.

El investigador comentó que ante los elevados costos que implican las perforaciones, es necesario hacer estudios precisos, pero desde principios de los años 90 se han programado perforaciones “en las diferentes estructuras del cráter”.

Hasta el momento, se llevan excavados más de 13 pozos, que se suman a los realizados durante exploraciones petroleras en la Península de Yucatán, y se espera seguir las excavaciones en ese sitio, añadió el también presidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).

Esta reciente perforación, denominada Expedición 364 al centro del cráter, contó con apoyo del buque Justo Sierra de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y fue integrada por un grupo internacional de 17 países.

“Somos 32 científicos, de los cuales solamente 12 estuvimos a bordo” en la plataforma de perforación, agregó Ligia Pérez Cruz, también del Instituto de Geofísica de la UNAM.

La investigadora destacó que en esta plataforma se ubicaron laboratorios para analizar las rocas y realizar estudios de geoquímica, petrofísica y paleontología, entre otros.

Detalló que con las muestras obtenidas de esta perforación de mil 500 metros se cumplieron los objetivos esperados, como encontrar la capa del impacto aproximadamente de 650 a 800 metros, así como la que se había formado postimpacto.

Asimismo, que “en alguna parte íbamos a observar cierto tipo de estructuras que nos indicaban periodos geológicos, y después el impacto y cómo podría ser el basamento”, entre otros objetivos del estudio.

Las muestras obtenidas, que sumaron más de seis toneladas de material, se llevaron a Houston, Texas, donde se les realizó una tomografía computarizada que permitió caracterizarlos y ver los cambios de la litología, indicó la especialista.

En este sentido, Urrutia Fucugauchi detalló que “el resultado permitió hacer un modelo de simulación de cómo se forma el cráter completo y como se forma en particular el anillo de picos”.

De manera que entre los resultados reportados en la revista “Science” está la formación de ese “anillo de picos” que “son rocas que vienen de muy profundo, a más de 20 kilómetros, el impacto las levanta y esto nos marca que es lo que forma esta cadena de montañas”, en el sector central del cráter, explicó.

El experto recalcó que el estudio también contribuyó a entender el comportamiento de la roca durante ese hecho, lo que “abre muchas otras líneas de investigación”.