Especialistas analizan ADN de maíz primigenio en Tehuacán

Científicos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), del Instituto Politécnico Nacional, extrajeron 40 por ciento...

Científicos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), del Instituto Politécnico Nacional, extrajeron 40 por ciento del ADN de tres ejemplares de maíz con más de cinco mil años de antigüedad.

En un comunicado, el INAH detalló que las plantas fueron halladas en el Valle de Tehuacán, Puebla, y son un vestigio de que los pobladores ancestrales no habían logrado domesticar estas especies del todo, sin embargo, buscaban mejorarlas a partir de técnicas de selección.

La investigación, producto de un convenio entre ambas instituciones firmado en 2012, confirmó que el maíz es un producto autóctono de México, surgido probablemente en la cuenca del río Balsas.

Lo anterior coloca al país como el de mayor número de razas autóctonas del mundo, con 59 originarias que, a diferencia de otras especies de cultivo como el arroz o el trigo, mantienen una notable cercanía genética respecto a sus antepasados, refirió.

De acuerdo con Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de Arqueología del INAH, el trabajo desarrollado por Jean-Philippe Vielle-Calzada, Miguel Vallebueno-Estrada, Javier Martínez González, Rafael Montiel, Isaac Rodríguez-Arévalo y Alejandra Rougon-Cardoso es la culminación de las exploraciones del arqueólogo Ángel García Cook junto con Richard MacNeish, iniciadas en 1962.

Asimismo, Sánchez Nava precisó, que en esa época se conocían cinco cuevas: Coxcatlán, Purrón, El Riego, Tecorral y San Marcos, donde hallaron más de 24 mil 100 especímenes de maíz.

Esto conllevó a que más de 50 años después, García Cook, quien conservaba planos y dibujos, condujera a los expertos del Cinvestav a la cueva de San Marcos, lugar donde rescataron tres ejemplares de maíz, cuya edad es de entre cinco mil 300 y cuatro mil 970 años.

Luego de recoger las muestras, narró Jean-Philippe Vielle-Calzada, se llevaron a la Unidad Genómica Avanzada del Cinvestav Unidad Irapuato, para implementar tecnologías de secuenciación masiva, que además de la antigüedad, revelaron que las poblaciones utilizaban técnicas de auto polinización para el cultivo.

Entre los rasgos eliminados del maíz durante milenios localizaron una capa de silicio que recubre al ancestro, el teocintle, el exceso de ramas y tallos, así como el pequeño tamaño del olote que no permitía a la planta llevar más de 50 semillas.

Según Vielle-Calzada existió una evolución sostenida y un intercambio comercial entre grupos humanos que igualmente cruzaron diversas ramas de la planta.

El análisis en Tehuacán hará posible establecer proyectos para contrastar muestras antiguas, además de crear iniciativas para que el maíz recupere características perdidas en su domesticación como la resistencia a la sequía, plagas y cambios climáticos.