Menores gustan de la música por influencias artísticas y familiares

Atraídos por diversos artistas e influencia familiar, Pablo Alfonso García y Sofía Aquino son dos menores que gustan del arte y la música, por lo que cada día practican en los teclados sus canciones...

Atraídos por diversos artistas e influencia familiar, Pablo Alfonso García y Sofía Aquino son dos menores que gustan del arte y la música, por lo que cada día practican en los teclados sus canciones favoritas y aquellas con las que participan en recitales y conciertos.

Además de tocar un instrumento, realizan otras actividades deportivas y culturales con la intención de ser mejores estudiantes y personas.

Pablo Alonso García, de 8 años de edad, revela que el gusto por la música nació gracias a la influencia que ejercen sus hermanos mayores, Saúl, de 10, y Diego, de 13 años, así como su papá Eugenio García, quien toca la guitarra.

En entrevista con Notimex, el menor refirió que prácticamente desde que nació ha vivido entre instrumentos y la música, ya que su hermano Diego toca la guitarra y su hermano Saúl el teclado.

“En mi casa siempre hay instrumentos musicales. Al principio, cuando era más pequeño tenía de juguete y ya que crecí me compraron un teclado, pues desde hace más de dos años estoy estudiando”, dijo.

Pablo, quien cursa el tercer año de primaria, señaló que le gustan varios instrumentos, pero prefiere por el momento perfeccionar sus conocimientos en el piano.

Señaló que ya participó en un recital y que actualmente se está preparando para lo que será su segundo festival, por ello tiene que practicar diariamente tanto en su casa como en la escuela de música a la que asiste.

El menor resaltó que él y sus hermanos mayores buscan el perfeccionamiento musical, pues uno de los sueños familiares es un día poder tocar todos juntos en un evento y, para ello, se preparan.

Mencionó que, a pesar de que no ha sido fácil aprender a tocar el piano, le gusta y avanza cada día gracias a las enseñanzas de sus maestros e incluso de los consejos que sus hermanos mayores le dan.

Aprender a tocar el piano no lo priva de otras actividades, pues también disfruta de jugar futbol y visitas al cine o a comer, refirió.

Pablo Alfonso aseguró que continuará en la música por muchos años más, actividad que comparte en el seno familiar y que les permite estar unidos, compartir y hasta soñar: “Un día estaré con mi papá y mis hermanos en un escenario famoso”.

En tanto, Sofía Aquino, de 12 años, empezó su gusto e interés por los instrumentos musicales desde muy pequeña, cuando asistía a sus clases de estimulación temprana y acompañaba a su hermano mayor a clases de piano.

La menor reconoció que su interés por la música nació gracias a la influencia de su hermano y mamá, quienes jugaban a tocar instrumentos como el teclado, las maracas, tambores y la guitarra.

“Mi hermano mayor empezó a tomar clases de piano a los 3 años de edad y su primer recital fue a los 4 años y yo siempre me sentí atraída por lo que él hacía y por eso cuando estaba en el kínder entre a clases y con mucha facilidad me aprendía las notas”, apuntó.

Sofía agregó a Notimex que creció con la influencia de músicos como Beethoven, Bach, Raúl Di Blasio, Richard Clayderman, Juan Torres, Glen Miller, entre otros, que eran escuchados de manera frecuente por sus familiares.

“Desde que estaba en el vientre y ya una vez que nací, mi mamá me cuenta que me ponía ediciones especiales de música de Beethoven y Bach, elaboradas especialmente para bebes y niños, y bueno, creo que eso hizo que me gustara la música y me inclinara más por el piano”, indicó.

La menor, quien cursa el primer año de secundaria, señaló que actualmente le gusta la música más movida y con ritmo, por eso disfruta ir a sus clases y aprender a tocar diferentes melodías, ya que tiene que estar preparada para participar en los eventos y recitales que realiza el instituto de música al que acude.

Aunque le gustaría ser Chef, comentó que la música es una parte importante en su vida, por lo que seguirá tocando por ahora el piano y tal vez más adelante otro instrumento.

“La música me ayuda de muchas maneras, cuando estoy triste o estresada por las tareas empiezo a tocar o escuchar a uno de mis artistas favoritos y ni cuenta me doy cuando ya estoy con mejor ánimo”, dijo.

Aquino precisó que hace algunos años un japonés le platicó que en su país les enseñan a los niños desde muy pequeños a tocar un instrumento, además de fomentarles el gusto por la lectura y las matemáticas, actividades que continúan hasta la edad adulta.

Al respecto, Javier Askari Galván Tapia, quien desde hace 11 años imparte clases de música a niños y adolescentes, asegura que a través de las notas musicales los menores desarrollan diversas habilidades e inteligencias, además de hacerlos personas más sensibles.

El egresado de la Facultad de Música de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), exhortó a los padres de familia a involucrar a los niños en el mundo de la música, mismo que definió como muy versátil y completo.

“Es importante que los niños desarrollen a través de la música todos los sentidos, que los dejemos explorar y experimentar y poco a poco irán dominando el arte de tocar”, indicó.

Recordó su propia historia, cuando de pequeño externó su gusto por la música y sus papás al inicio no lo apoyaban, argumentado que no era una carrera y “que se moriría de hambre”.

Mencionó que, al pasar los años, convenció a sus padres de que su vocación era la música y fue así como ingreso a la Facultad de Música de la UAT, en el puerto de Tampico, en donde aprendió a tocar el piano, la guitarra acústica y eléctrica.

El entrevistado señaló que sus altas calificaciones les dieron confianza a sus padres, quienes se mostraban recios a dejarlo estudiar esa carrera, misma que ahora disfruta en cada enseñanza.

Javier precisó que actualmente toca la guitarra, el piano, acordeón, la flauta y el ukulele (instrumento parecido a la guitarra pero de menor tamaño), entre otros instrumentos musicales que son los de mayor demanda de aprendizaje de los menores que acuden a sus clases.

Recordó que desde el 2005, luego de haber trabajado con grupos musicales en la ciudad de Monterrey y en Reynosa, empezó a dar clases a niños; “fue entonces cuando me di cuenta que disfruto mucho enseñar, transmitir mis conocimientos y aprender de mis alumnos”.

Javier Galván mencionó que través de los niños ha podido crecer como músico y persona, pues ha tenido niños con mucho talento y ganas de seguir creciendo en el ámbito musical.

“En mis años de enseñanza he visto de todo, alumnos que no tienen ganas ni animo hasta aquellos que quieren aprender y son constantes y disciplinados”, dijo.

Destacó que la música demanda disciplina y esfuerzo para crecer y es ahí donde muchos niños y jóvenes ya no siguen, “hay chicos que no tienen mucho talento, pero tienen disciplina y eso los saca adelante”.

Recomendó a los padres escuchar a los niños y dejarlos aprender a tocar un instrumento cuando así lo manifiesten, pues dice que por experiencia propia fue hasta los 20 años que pudo aprender música, ya que antes sus papás no se lo permitieron.

Finalmente, enfatizó que “la música es un arte a través del cual obtienes una riqueza invaluable, que te permite desarrollar valores y emociones como la paciencia, inteligencia, disciplina, constancia, la perseverancia, motricidad, concentración y, sobre todo, la sensibilidad”.