Human Rights Watch pide a Afganistán proteger a chiitas tras atentado

La organización Human Rights Watch (HRW) pidió hoy a las autoridades afganas proteger a la comunidad chiita, minoría en Afganistán, ante el atentado cometido contra una mezquita en Kabul, que dejó la...

La organización Human Rights Watch (HRW) pidió hoy a las autoridades afganas proteger a la comunidad chiita, minoría en Afganistán, ante el atentado cometido contra una mezquita en Kabul, que dejó la víspera 32 muertos y más de 50 heridos.

En un comunicado, HRW consideró que el gobierno afgano debe desarrollar un plan de seguridad para proteger mejor a la minoría chiita durante eventos públicos de alto perfil, que han sido aprovechados por el grupo Estado Islámico (EI) para llevar a cabo varios ataques.

La organización extremista radical establecida en partes de Siria e Irak se atribuyó el atentado suicida de la víspera contra la mezquita de Baqir Al-Uloom, en el área occidental de Chahar Dehi, que causó la muerte de al menos 32 fieles, entre ellos niños, y unos 50 heridos.

El atentado se registró en momentos en que decenas de chiitas participaban en las oraciones del mediodía por la festividad del Arben, marca la culminación de un período de luto, 40 días después de la Ashura, conmemoración por el martirio del nieto del profeta Mahoma, Husayn.

El EI, conocido antes como el Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL), también se atribuyó otros dos ataques en Afganistán: el del pasado 11 de octubre durante la ceremonia de la Anshura Kabul y el día 12 en la norteña provincia de Balkh, que en conjunto dejaron al menos 32 muertos.

La organización yihadista también se atribuyó la agresión del 23 de julio pasado contra una manifestación chiita en Kabul, que provocó la muerte de por lo menos 85 personas e hirió a 413, en los que representa el ataque más mortífero en Afganistán contra civiles desde el año 2002.

"El Estado Islámico ha intensificado sus ataques horribles e ilegales en reuniones públicas de chiitas, no hay lugar seguro", indicó Patricia Gossman, investigadora principal de Human Rights Watch (HRW) para Afganistán.

La responsable de la organización no gubernamental indicó que el gobierno afgano, los líderes chiitas y grupos de la sociedad civil deben trabajar juntos para desarrollar formas adecuadas para mejorar la seguridad durante las reuniones públicas y religiosas vulnerables.

De acuerdo con la organización no gubernamental (ONG), con sede en esta ciudad, el entorno de seguridad está empeorando para todos los afganos frente a una insurgencia creciente, con altos niveles de bajas civiles y actos que cada vez más suceden en zonas densamente pobladas.

Sin embargo, HRW destacó que la ola de ataques dirigidos contra la comunidad hazara chiita es en gran parte atribuible a la aparición de grupos insurgentes asociados al Estado Islámico, además de su vulnerabilidad en las zonas urbanas bajo control del gobierno.

“La difícil situación de la comunidad hazara chiita en el vecino Pakistán destaca los peligros de la escalada sin trabas de la violencia sectaria”, destacó HRW, tras recordar que la comunidades hazara de Pakistán han enfrentado ataques masivos dirigidos por el grupo Lashkar-e Jhangvi en una década.

Dicho grupo realizó acciones de violencia en ceremonias religiosas en Afganistán en 2011, cuando un ataque contra una reunión de la festividad de la Ashura mató a más de 60 personas.

Desde entonces, agregó la declaración de HRW, otros grupos han adoptado tácticas similares en Afganistán, incluyendo ataques suicidas contra autobuses de pasajeros y lugares chiitas de la adoración.

"Los insurgentes responsables de atrocidades dirigidas a una comunidad étnica o religiosa específica, como parte de un ataque contra una población civil, están cometiendo crímenes contra la humanidad", subrayó Gossman.

El EI, también conocido como Daesh (su acrónimo en árabe), surgió en 2003 como una rama de la red Al Qaeda, aunque después se separó y tomó el control de amplias zonas de Siria e Irak, en donde en junio de 2014 estableció un califato que encabeza su líder Abu Bakr al Baghdadi.

El grupo yihadista comete crímenes atroces en nombre del Islam, como decapitaciones, lapidaciones, quemando vivas a sus víctimas o lanzándolas desde azoteas de edificios, aunque también ha perpetrado innumerables atentados en Irak, Siria y muchos otros países.