La música es una pasión que inspira: Eduardo Soto

Para algunos, la música es un arte que adereza otras disciplinas, para otros, es una forma de vida y una pasión que los inspira, como es el caso del maestro Eduardo Soto, quien noche tras noche deja...

Para algunos, la música es un arte que adereza otras disciplinas, para otros, es una forma de vida y una pasión que los inspira, como es el caso del maestro Eduardo Soto, quien noche tras noche deja su huella junto con sus compañeros de orquesta en la puesta en escena “La jaula de las locas”.

En vísperas de celebrarse el Día del Músico, el maestro Eduardo Soto, quien actualmente dirige la orquesta y toca los teclados en la mencionada obra, compartió con Notimex su experiencia dentro del ámbito teatral y cómo esta disciplina es una de las expresiones artistas más bellas.

Aunque aseguró que no hay fórmulas ni palabras suficientes para describir la música, lo cierto es que él desde los siete años supo que esta disciplina sería su pasión, sin imaginar que lo llevaría por la docencia, los escenarios, a producir y a ser director de orquesta.

Hoy en día, el maestro Soto goza de gran renombre en el ambiente, gracias a su trabajo en montajes como “Avenida Q”, “Spamalot”, “Los locos Adams”, “Annie, Anita la huerfanita” y “La jaula de las locas”, por mencionar solo algunos, además de ejercer la docencia en el Conservatorio Nacional de Música, escuela de la que es egresado.

Su vasta experiencia y versatilidad, lo han llevado a desarrollar proyectos que abarcan desde la música popular, hasta la música de concierto pasando por la ópera y dirección musical, esta última etapa que reconoce lo ha llevado a vivir un sinfín de experiencias.

“La jaula de las locas”, la más reciente de sus participaciones, dijo que ha sido un gran reto para él, debido a que “somos tan sólo ocho músicos los que nos encargamos de ejecutar las piezas, en las que hemos recuperando las características de la versión clásica, que se realizó con una orquesta de más de 20 elementos en su momento”, explicó.

Esto es algo que lo tiene muy satisfecho a él y sus compañeros, ya que él publico les ha dado el reconocimiento con su aplauso a través de las más de 600 representaciones que han ofrecido, “Fue un reto difícil, pero superado”.

Además, dijo, han logrado una buena química dentro la obra, lo cual se ve reflejado en cada una de las actuaciones, “somos un todo, cuando se hace una obra musical, los actores deben de confiar en nosotros y nosotros en ellos”.

“Muchas veces sólo con la mirada estamos hablando y diciéndonos lo que pasa o se debe corregir tanto en el escenario como en la música”, explicó Soto, quien reconoce que la relación entre actores y músicos muchas veces suele ser distante.

“Pero al momento de subir al escenario no es necesario ser amigos, porque estamos en la misma frecuencia”, apuntó el también productor musical, quien se ha dado el permiso de tocar los teclados en este montaje protagonizado por Roberto Blandón y Mario Iván Martínez.

Aunque parecería que tocar los teclados y dirigir la orquesta al mismo tiempo puede ser arriesgado y un tanto difícil, para Soto resulta apasionante y lo llena de satisfacción.

“Hemos hecho equipo”, dijo el músico, quien espera que el montaje siga en el gusto de la audiencia que lo ha hecho permanecer y alcanzar las más de 600 representaciones, después de que estaba pensado para una corta temporada.

Pero no todo es felicidad, pues reconoce que no en todos los proyectos teatrales les dan su lugar a los músicos, al pensar que son categorías menores que poco destacan, “muchos productores se acuerdan de la música hasta que la ven en nómina y eso no debe de ser”.

“La música es un elemento vital”, apuntó Soto, quien puede olvidar estos sinsabores de su profesión, gracias a que noche tras noche escucha el aplauso del público que comparte con sus compañeros de orquesta, los actores y todos los que dar forma a un montaje como “La jaula de las locas”.

Pero, ¿Que se necesita para ser músico?, Soto responde: “ser músico es como cualquier profesión, tienes que prepararte todo los días, porque esto requiere de mucho esfuerzo y talento”.

Además de ser perseverante, debido a que muchos no valoran el trabajo, creyendo que como es un arte, no se debe de pagar por ella, “pero es como cualquier otro oficio”.

Incluso, aún guarda en su memoria el día que le dijo a sus padres que deseaba ser músico, “ellos me apoyaron y pude estudiar la carrera de músico concertista, aunque también estudié ingeniería en acústica, porque pensaban que no era tan serio y menos porque no había un antecedente familiar.

“La música ha sido mi vida y puedo decir sin temor a equivocarme que es la mejor profesión, la cual no cambiaría”, concluyó Eduardo Soto, quien este 22 de noviembre celebrara su día, fecha en que también se honra a Santa Cecilia, patrona de los músicos.