La incertidumbre que muchos niños han vivido cuando las circunstancias los han alejado de su familia, aunque la vida los ha llevado a vivir el rechazo de la sociedad para después encontrar la felicidad en otros corazones, es la propuesta escénica de "Niñas de la guerra".

Presentada en el Foro de la Fantasía en la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), la obra de la dramaturga Bertha Hiriart con dirección escénica de Martha Valdivia, busca concientizar acerca de la guerra, de sus amenazas y de la cual los niños no quedan exentos.

En el último día de actividades de este encuentro literario, la obra narra cómo una niña llega a un pueblo huyendo de la guerra, enfrentándose a un rechazo que no logra entender ante la maldad que ha vivido, pero una buena amiga la hace sentir como en casa.

A manera de fábula y mucha imaginación, Hiriart logra una reflexión profunda sobre el tema, con un par de elementos escénicos y un ritmo dramático ad hoc, hacen que el público, en su mayoría niños, ría y comprenda al mismo tiempo el drama bélico.

Temas como el respeto, la protesta, la súplica, la paz, salen a flote de la mano de dos niñas: Luisa y Vera, quienes a lo largo de 60 minutos, narran a su vez, las vicisitudes de la guerra y por qué abandonaron sus pueblos o ciudades de origen.

En este foro de madera al aire libre y con un sol que poco a poco comenzaba a calentar, sus protagonistas ofrecen un montaje pobre en cuanto a recursos escenográficos, pero rico en imaginación, haciendo hincapié en que la guerra es sinónimo de muerte y horror, de cómo inicia y puede terminar.

En lo que parece ser una azotea, con dos pequeños postes improvisados con dos palos, uno de cada lado, y un mecate extendido del cual tienden cuatro vestidos, aparentemente secándose, rodeados de una tina de metal y cajas de madera, ambas actrices ofrecen una pieza teatral con la que apelan a la paz.

Presentada por la compañía de teatro infantil Tomás Urtusástegui, en este montaje ambas niñas se van conociendo, como suele hacer cualquier niño, a través del juego y la música; al final terminan en una amistad que contagia a los demás aceptando su integración y la de otros desplazados.

La reflexión final es que han aprendido costumbres y lenguajes diferentes, han nacido otros niños con color de piel variado y en general, han dado un giro radical a su vida embelleciéndola.