Romanos decepcionados por desempeño de su primera alcaldesa

A sólo 15 kilómetros del Coliseo, el barrio romano de Tor Bella Monaca es conocido por las frecuentes redadas antidroga y porque en junio pasado votó en masa por Virginia Raggi, que se convirtió en...

A sólo 15 kilómetros del Coliseo, el barrio romano de Tor Bella Monaca es conocido por las frecuentes redadas antidroga y porque en junio pasado votó en masa por Virginia Raggi, que se convirtió en la primera mujer en ocupar la alcaldía de Roma.

Pero, a cinco meses de las elecciones, pocas cosas han cambiado en Tor Bella Monaca: la basura se sigue acumulando en calles y avenidas y los baches hacen imposible que un vehículo circule a más de 10 kilómetros por hora.

“Aquí nada ha cambiado. Hoy mismo llamaré al municipio para que vengan a retirar toda esta porquería”, dice doña Angelina, consultada sobre las mejorías que la elección de Raggi habría dado al barrio.

La discusión en el quiosco de periódicos de inmediato se enciende y aunque son mayoría los que dicen que “nada ha cambiado”, hay también quienes, como la señora Rosanna, opinan que hay que dar tiempo a la alcaldesa para que pueda trabajar.

En efecto, su escasa experiencia en la administración pública pasó ya la factura a Raggi, una abogada de 38 años de edad que fue lanzada como candidata por el Movimiento 5 Estrellas (M5S), la organización política fundada en 2009 por el cómico Beppe Grillo para canalizar el malestar de los italianos hacia “la casta” o partidos tradicionales.

El talón de Aquiles de la alcaldesa Raggi, que ganó con el 67 por ciento de los votos, ha sido su incapacidad para poner a funcionar la maquinaria de un ayuntamiento que, como descubrió la magistratura en diciembre de 2014, fue infiltrado por el crimen organizado y cuyo anterior titular, Ignazio Marino, debió renunciar por incompetencia.

Los problemas de Raggi para formar su equipo de gobierno salieron a la luz en septiembre pasado, cuando de manera sorpresiva anunció por Facebook el cese de su jefa de gabinete, la magistrada Carla Romana Raineri, conocida por su combate contra las infiltraciones mafiosas en la administración capitalina.

La destitución de Raineri fue fruto de las luchas al interior del M5S, ya que algunos de sus principales exponentes se opusieron a que la jefa de gabinete ganara más de 193 mil euros al año.

Sin embargo, la salida de la magistrada provocó la renuncia de otros cuatro importantes funcionarios responsables del transporte urbano y de la recolección de la basura.

Poco después se descubrió que Paola Muraro, otra de las asesoras de Raggi, era investigada por delitos ambientales y por sus presuntas relaciones con la llamada “Mafia Capital”, la red de corrupción infiltrada en el ayuntamiento.

Los integrantes de dicha red se repartían sobornos de empresarios que a su vez se adjudicaban los contratos más jugosos.

El último escándalo, revelado por el semanario L’Espresso, tiene como protagonista a Raffaele Marra, jefe de personal de la alcaldía, pero al que muchos califican como “el poder detrás de Raggi".

Según la revista, Marra fue hombre de confianza de Gianni Alemanno, un ex fascista que entre 2008 y 2013 fue alcalde de Roma, bajo cuyo gobierno firmó contratos millonarios a favor de empresarios involucrados en el escándalo de “Mafia Capital”.

Pese a ello, la alcaldesa lo confirmó en su puesto, con lo que abrió una división en las filas del M5S, para el que la experiencia al frente de la alcaldía de Roma constituye un prueba crucial sobre su capacidad de gobernar a todo el país.

En Tor Bella Monaca no son pocos los que se arrepienten de haber votado por Raggi, casi el 80 por ciento de los habitantes del barrio dio su apoyo a la alcaldesa, pero el señor Pietro, que trabaja en un bar de la zona, insiste en la necesidad de darle tiempo, pues debe limpiar “las porquerías” que dejaron los otros partidos que gobernaron la capital.

El problema es que el tiempo se acaba y de acuerdo con un sondeo realizado por la encuestadora Iza para el diario La Repubblica, el 60 por ciento de los habitantes de Roma no aprueba el trabajo realizado por Raggi durante sus cinco meses de gobierno, y uno de cada tres de quienes votaron por ella, se arrepiente de haberlo hecho.

Raggi no ha mantenido sus promesas de mejorar el transporte público o limpiar de basura a la ciudad.

En Tor Bella Monaca el problema quedó de manifiesto en julio pasado, cuando se convirtió en viral un video en el que niños del barrio se divertían en contar las ratas que salían de un contenedor lleno de basura, 25 en cinco minutos.

Por si fuera poco, la propia alcaldesa denunció un presunto “complot” para desacreditarla, ya que en su opinión había “mano negra” detrás de la aparición en los contenedores de basura de refrigeradores viejos y otra chatarra, que suele durar días tirada en las calles antes de que el servicio de limpieza la recoja.

Según Roberto D’Alimonte, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Luiss de Roma, la experiencia de Raggi en la alcaldía de Roma hace difícil creer que el M5S tenga la capacidad para gobernar el país.

Para el analista Stefano Costantini, el problema es que la alcaldesa y su equipo de gobierno no han cumplido con las expectativas y las promesas del M5S, en primer lugar la transparencia y la coherencia, sus propios principios.

“Probablemente en estos cinco meses el M5S ha perdido el consenso de quienes habían creído en la posibilidad de dar una patada al sistema de los viejos partidos, a la lógica de repartición (de puestos) y al clientelismo”, opinó.

La única promesa hasta ahora cumplida ha sido la categórica negativa de que Roma sea sede de las Olimpiadas en 2024, pese a las presiones en sentido contrario de los “poderes fuertes”, que -según Grillo- habrían visto en la realización de esos juegos la posibilidad de hacer negocios.