Fracaso de diálogo en Venezuela significará ir a guerra civil: Iglesia

Si la mesa de diálogo entre el gobierno y la oposición en Venezuela fracasa hay el riesgo de que el país entre en un conflicto interno tipo guerra civil, señaló el portavoz de la Conferencia...

Si la mesa de diálogo entre el gobierno y la oposición en Venezuela fracasa hay el riesgo de que el país entre en un conflicto interno tipo guerra civil, señaló el portavoz de la Conferencia Episcopal venezolana, Pedro Pablo Aguilar.

“Han sido casi 18 años sembrando un lenguaje de odio, hay un lenguaje muy agresivo en el venezolano en este momento, sobre todo de parte de los seguidores del gobierno”, dijo aquí el sacerdote en un encuentro con periodistas.

Días antes del nombramiento como cardenal de un importante miembro de la Iglesia venezolana, el arzobispo de Mérida, Baltazar Porras, Aguilar se refirió a la situación política y económica de su país, donde el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición aceptaron sentarse a una mesa con la mediación de un representante vaticano.

“Sí existe ese peligro (de la violencia). No quiero decir que entre los actores políticos de la oposición no existan violentos, pero está comprobado que de parte del gobierno existen milicias, grupos armados”, añadió.

Aseguró que la intervención de la Iglesia Católica ya evitó “una masacre”, porque solicitó la suspensión de una marcha opositora al Palacio del Gobierno en Miraflores, prevista para el pasado 3 de noviembre.

Sostuvo que actualmente en su país la palabra diálogo “no suena bien”, afirmó que quienes están participando de la mesa “son los más radicales” y eso “no ha permitido avanzar más”.

“El diálogo ha tenido una avance, pero no lo que el pueblo está esperando. Los políticos deberían pensar en la situación: no hay medicina, no hay alimentos, tenemos problemas con las cárceles, hay una crisis humanitaria aunque al gobierno no le gusta este término”, precisó.

Describió una desesperada situación social en el país: con uno o dos niños muertos por desnutrición cada día, con un promedio de 200 personas asesinadas por semana, con dos millones de venezolanos que emigraron en los últimos cinco años y con pobres que buscan de comer en la basura.

Algunas organizaciones, explicó, hablan de más de 12 millones de compatriotas que viven en pobreza, un 50 por ciento de deserción escolar, la inflación sobre el 500 por ciento y muy baja producción nacional.

Afirmó que la administración de Maduro no ha querido reconocer esta realidad porque le “da alergia” que se use el término “crisis humanitaria”, porque para la oficialismo “todo está bien” y quieren demostrar ante el mundo que “son los mejores”.

Denunció que los datos de la crisis no se conocen a nivel internacional, porque existe una “hegemonía” comunicacional, ya que el Estado controla el 90 por ciento de los medios y ha llegado a encarcelar a personas por ser críticas en Twitter o en Facebook.

Anticipó que desde la Iglesia están negociando abrir un canal humanitario para que las medicinas entren al país a través de la asociación Caritas y poder así ayudar a la gente más vulnerable.

“No son las mejores relaciones con el gobierno pero hay que dejar a un lado los intereses propios. El problema es la gente que está sufriendo, La Iglesia piensa: Ustedes pueden tener problemas con nosotros, pero el problema es la gente que muere no por sus enfermedades sino por la falta de medicinas”, precisó.

“La confianza está en el diálogo, en la esperanza que representa, en buscar una solución posible. La Iglesia insiste mucho en que las soluciones deben ir en función del bien común. No serán tal vez las mejores personas las que están en la mesa, pero ellos representan a las partes. Hay buenos intermediarios, confiamos en eso”, apuntó.