Circo Máximo de Roma abre al público área arqueológica

La zona arqueológica del más grande espacio para espectáculos de la antigüedad, el Circo Máximo de Roma, será abierta por primera vez al público a partir de este jueves tras siete años de trabajos de...

La zona arqueológica del más grande espacio para espectáculos de la antigüedad, el Circo Máximo de Roma, será abierta por primera vez al público a partir de este jueves tras siete años de trabajos de restauración.

Con dos mil 800 años de antigüedad y con una historia relacionada con los orígenes de la propia Roma, el Circo Máximo fue sometido a partir de 2009 a labores de reestructuración inauguradas este miércoles por la alcaldesa de la ciudad, Virginia Raggi.

“Restituimos a la ciudad uno de sus lugares símbolo”, declaró este días Raggi durante la presentación a los medios del área restaurada.

Con 600 metros de largo y 140 de ancho, en el curso de los siglos el Circo Máximo ha vivido innumerables transformaciones, dijo por su parte el superintendente de Bienes Culturales del ayuntamiento romano, Carlo Parisi Presicce.

Recordó que desde su creación la zona ha estado profundamente ligada a Roma y que fue ahí de donde -en el año 64 de nuestra era- partió el gran incendio de la ciudad atribuido al emperador Nerón, que después del desastre se apropió de una vasta área en la que construyó la Domus Aurea, su villa personal.

En época antigua el Circo Máximo podía dar cabida hasta 250 mil espectadores y fue escenario de todo tipo de eventos públicos, desde competencias hípicas, partidas de caza con animales exóticos, representaciones teatrales, ejecuciones, pero también procesiones religiosas y triunfales.

Posteriormente se convirtió en zona de cultivos agrícolas y de molinos; en el Medioevo pasó a ser propiedad privada de la familia Frangipane, sucesivamente cementerio de los judíos, para hospedar a partir del siglo XIX las bodegas de almacenamiento de gas, tiendas, manufacturas, empresas artesanales y casas.

Actualmente el Circo Máximo es usado como sede de conciertos, como el de Bruce Springsteen, realizado apenas en julio pasado.

Parisi Presicce explicó que los trabajos de restauración de la zona arqueológica tuvieron como finalidad recuperar los monumentos y optimizar el acceso al público.

Dijo que fueron realizadas obras de restauración de las estructuras, de contención del terreno y se realizaron nuevos recorridos de visita con sus respectivas plantas de iluminación.

Asimismo, fue edificada una terraza panorámica sobre la parte sur del área para restituir visibilidad a las estructuras arqueológicas. También fue hecha una rampa que permitirá superar gradualmente el desnivel entre la zona verde y la arqueológica, entre otros trabajos.

De esa manera los visitantes podrán acceder por primera vez a las galerías que en el pasado llevaban a las gradas en las que se colocaba el público: las de abajo estaban reservadas a los senadores y las de arriba a la plebe.

En las mismas galerías podrán observarse igualmente los restos de las letrinas antiguas, para después pasar a algunas habitaciones que eran usadas como tabernas, tiendas de alimentos, bodegas, lupanares, lavanderías, pero también oficinas de cambio del dinero apostado en las carreras de caballos.

En la zona central son todavía visibles los fundamentos de un arco ahora desaparecido dedicado al emperador Tito (que ya tiene otro al inicio de la colina del Palatino) recientemente descubiertos.

Los trabajos de restauración incluyeron la Torre de la Moletta (realizada en el siglo XII), sometida a una operación de consolidación estática y de reforzamiento de sus muros.

Asimismo, numerosos fragmentos en mármol de columnas y estatuas, entre ellos los que pertenecían al Arco de Tito, fueron colocados en el espacio abierto.

La zona arqueológica podrá ser visitada a partir de este jueves todos los días de la semana, con excepción del lunes y, según Raggi, se buscó que los boletos de entrada, que costarán entre tres y cinco euros, fueran accesibles a todos los bolsillos.