“Árbol de la vida”, entre el adorno de Managua y el rechazo popular

“El árbol de la vida”, un grupo de enormes estructuras de metal que adornan Managua, mantiene la polémica sobre su utilidad y dudas por los significativos recursos públicos que se consumen.El monto y...

“El árbol de la vida”, un grupo de enormes estructuras de metal que adornan Managua, mantiene la polémica sobre su utilidad y dudas por los significativos recursos públicos que se consumen.

El monto y la partida presupuestaria son un secreto bien guardado por el gobierno a cargo del proyecto de las torres “artísticas” con figuras en forma de árbol y ramas, en cuya inversión no participa la alcaldía de Managua.

Las estructuras de metal, que por las noches brillan con miles de luces Led, adornan desde hace unos dos años las principales avenidas y plazas de la ciudad y forman parte del panorama de la “Managua moderna”.

Según versiones de prensa, el gobierno instaló 99 “árboles de la vida” con una inversión de unos dos millones de dólares (solo la construcción del espacio físico y montaje de las primeras 50 torres costaría un millón de dólares).

Las torres o “arbolatas”, como las califican sus detractores, tendrían un valor de unos 25 mil dólares cada una, más costos de mantenimiento, energía y personal contratado para su vigilancia.

Los capitalinos llaman a manera de burla “palos”, “tucos” (trozo de madera o de metal) a las estructuras metálicas que “engalan” la ciudad de Managua y atraen la atención, especialmente de turistas nacionales y extranjeros.

“Son un peligro, un riesgo para peatones y automóviles”, dice a Notimex Alexis Fernández, un empleado bancario que cada día debe pasar bajo las torres camino a su trabajo y confiesa que siente temor por una caída de la mole metálica.

Afirma que por esa razón “no son árboles de la vida sino de la muerte por los accidentes que pueden causar. Además, los árboles naturales dan oxígeno, dan vida, y estos no dan nada de eso”.

La polémica involucra hasta apreciaciones religiosas. Roger Arellano, un veterano trabajador del volante, practicante evangélico, asegura a Notimex que “el gobierno es satánico”, pues las figuras de los “palos” parecen formar de manera sucesiva números seis, “el símbolo diabólico”.

Pero otros taxistas opinan que los “árboles de la vida”, embellecen la ciudad y atraen a los turistas, lo que favorece el aumento del turismo y genera empleos (taxis, restaurantes, hoteles, centros comerciales).

La versión popular atribuye la “idea” y ejecución del proyecto “faraónico” a la primera dama Rosario Murillo, electa vicepresidenta en los comicios generales del pasado domingo 6 de noviembre.

“La compañera” Rosario, quien gobernará con el “comandante presidente” Daniel Ortega –como los llama la prensa oficial- en el próximo período de gobierno, defiende la iniciativa.

Murillo, considerada por los nicaragüenses como “el poder tras el trono”, asegura que la mayoría de los capitalinos “aprecia el arte del árbol de la vida” y lo apoya como una atractivo turístico, de ornato de la ciudad y de seguridad por fungir como alumbrado público.

Los detractores de los “arbolatas” critican el dispendio de recursos y consideran que la millonaria inversión se pudo destinar a un hospital, escuelas o rescate de los numerosos niños de la calle y “limpia parabrisas”.

El gobierno en cambio sostiene que se trata de una buena obra para la capital y que “el árbol de la vida”, que “simboliza paz, armonía, esperanza”, resalta sitios emblemáticos como la avenida Bolívar y el viejo malecón con vista al lago de Managua.