Muestra Museo de San Carlos a un “Francisco de Goya, único y eterno”

Casi 125 obras realizadas por el pintor y grabador Francisco de Goya y Lucientes (España, 30 de marzo de 1746-Francia, 16 de abril de 1828), y otros artistas que de una u otra forma tuvieron que ver...

Casi 125 obras realizadas por el pintor y grabador Francisco de Goya y Lucientes (España, 30 de marzo de 1746-Francia, 16 de abril de 1828), y otros artistas que de una u otra forma tuvieron que ver con él, se presentarán al público a partir de esta noche en el Museo Nacional de San Carlos, en el Centro Histórico de esta ciudad.

Esta tarde, durante un recorrido por la muestra del artista que destacó lo mismo con obra de caballete que de mural, en el grabado y en el dibujo, la directora del recinto, Carmen Gaitán, subrayó que “se trata de un esfuerzo intenso e inmenso de todas las instituciones culturales del país, con el que el Museo de San Carlos cierra sus actividades de este año”.

Explicó que hablar de Goya es hablar de un genio de la pintura. El público cautivo de ese museo consagrado a la difusión del arte universal, dijo, verá que no hay mejor manera de acercarse una vez más al mundo de Goya que esta exposición que reúne obra proveniente de galerías, museos y colecciones particulares, más las que San Carlos tiene en custodia.

Volver a disfrutar de este artista nos da la oportunidad de redescubrirlo y meternos en su mundo, lleno de claroscuros, de múltiples facetas, de lo sublime a lo lóbrego, dejó ver la titular del museo, quien en el acto tuvo junto a ella a la Coordinadora Nacional de Artes Visuales del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Magdalena Zavala Bonachea.

Esta última subrayó que la exposición “Francisco de Goya, único y eterno”, que cuenta con el apoyo de la Secretaría de Cultura federal a través del INBA y el mismo museo, es, de manera concluyente, el paso necesario para volver a poner en vigencia “al gran artista español y su capacidad de proyectar sus imágenes desde su tiempo hasta el presente”.

Tiene vigencia, recalcó más adelante la funcionaria, porque en estos tiempos aciagos nos habla de los valores humanos. Su obra no tiene tiempo, es actual desde que fue creada y llega al alma y al espíritu de quien la observa y la goza. Es una reflexión al planteamiento de la vida que llevan los seres humanos en pleno Siglo XXI, consideró Zavala Bonachea.

Acto seguido, el curador de “Francisco de Goya, único y eterno”, Miguel Angel Torres, se refirió a la grandeza de ese creador plástico, quien en cada una de sus facetas desarrolló un estilo propio que muy pronto inauguró el Romanticismo, una de las corrientes artísticas que más ha fascinado al público mundial de todos los tiempos.

Explicó durante el recorrido que esta magna exposición de uno de los artistas más representativos del arte en España y de la transición del Siglo XVIII al XIX, reúne una selección de los trabajos más representativos y tres de sus más distinguidas series de grabados: “Los Caprichos”, “Los Disparates” y “La Tauromaquia”. Observarlos, acotó el curador, es un enorme privilegio.

De acuerdo con Torres, la exposición se integra con obras que proceden de diversos acervos, como el Museo Nacional del Prado, Hammer Museum, Meadows, Museo Soumaya, Museo Franz Mayer, el Museo de la Basílica de Guadalupe, y de colecciones privadas, sin dejar de mencionar las piezas que posee el propio San Carlos.

Abierta hasta el 20 de marzo del año entrante, la exposición tiene como objetivo central mostrar las peculiaridades plásticas e influencia artística de Francisco de Goya como un artista clave en la historia del arte universal, y brindar un panorama de la plástica de uno de los máximos exponentes de la pintura española a inicios de la era de la modernidad.

Parte de la obra gráfica de Goya, especialmente la realizada en caballete y en pequeño formato dialoga desde hoy con algunos de sus seguidores más leales y sus más cercanos contemporáneos, como Agustín Esteve, Eugenio Lucas Villamil, y Mariano Salvador Maella, entre otros importantes artistas que dan cuenta de los atribulados Siglos XVIII y XIX.