Tácticas para inhibir y suprimir voto favorecieron a Trump

Las tácticas para suprimir el voto implementadas en al menos 14 entidades de Estados Unidos, así como las maniobras del equipo de campaña de Donald Trump para inhibir el sufragio, favorecieron la...

Las tácticas para suprimir el voto implementadas en al menos 14 entidades de Estados Unidos, así como las maniobras del equipo de campaña de Donald Trump para inhibir el sufragio, favorecieron la elección del candidato republicano, según varios análisis.

Trump triunfó en las elecciones de Estados Unidos debido a la baja participación de los votantes en estas elecciones, mucho menor que en los comicios de 2012.

En total, 46.9 por ciento de los votantes potenciales no ejerció su voto el martes pasado, según el organismo United States Election Project.

Así, Trump sólo obtuvo 25.5 por ciento de los votos de posibles electores en Estados Unidos, una décima de punto menos que Hillary Clinton, que acumuló un mayor número de votos totales.

Clinton perdió, no obstante, por el sistema de elección indirecta basado en votos electorales por estado.

El republicano logró la victoria no sólo con menos apoyo popular que el obtenido por Clinton sino incluso con 1.6 millones de votos menos que los que logró Mitt Romney, quien perdió la elección en 2012. Obama, en 2008, fue electo con más de 10 millones de votos más que Trump.

La baja participación en estas elecciones apunta a que funcionó la estrategia que desplegó Trump para inhibir el voto, al concentrarse en la recta final de su campaña en desanimar a votantes al reforzar los aspectos negativos de Clinton.

De acuerdo con una investigación de la agencia de información financiera Bloomberg, la campaña de Trump trataría de desalentar a las mujeres al recordar los escándalos sexuales de William Clinton; y a los jóvenes al subrayar el respaldo de Clinton al libre comercio.

A los votantes afroamericanos, la campaña de Trump trató de recordar que Clinton empleó en la década de 1990 una expresión considerada racista, “súper-depredadores”, para referirse al crimen violento en comunidad afroamericanas.

La baja participación, en especial de los votantes demócratas, se puede atribuir igualmente al escaso entusiasmo generado por Clinton, una de las candidatas que ha generado más antipatía en la historia moderna de Estados Unidos.

La reducida participación electoral, sin embargo, tiene también otras causas, creadas de manera deliberadas por estados gobernados por republicanos para suprimir el voto de las minorías.

Esta elección presidencial fue la primera organizada en más de 50 años sin la plena protección de la Ley para el Derecho de Votar, una legislación que representó el logro jurídico más destacado del movimiento por los derechos civiles en la década de los años 60.

Y fue cuestionada por una decisión de 2013 de la Suprema Corte, que determinó que estados que en el pasado habían suprimido el voto de las minorías, y que sólo podrían cambiar sus leyes electorales con el consentimiento del gobierno federal, podrían ya modificar estas regulaciones.

Así, 14 estados en el país aprobaron nuevas leyes o regulaciones para suprimir votantes, incluyendo entidades claves como Wisconsin, Carolina del Norte, Virginia y Ohio. De acuerdo con la revista The Nation, la supresión del voto fue “el mayor escándalo sub-reportado de la campaña de 2016”.

Ari Berman, autor del libro “Give Us the Ballot” (denos la boleta) sobre regulaciones para suprimir el voto, destacó que 300 mil votantes registrados de Wisconsin carecieron de una identificación válida para votar, de acuerdo con una nueva ley, por lo que no pudieron ejercer este derecho.

En ese estado, que registró su menor nivel de votación en 20 años, Trump derrotó a Clinton por 27 mil votos.

Asimismo en Carolina del Norte, otro estado clave en las elecciones, las autoridades señalaron que la reducción en los periodos de votación temprana disminuyeron el voto de afroamericanos en 8.5 por ciento en relación a 2012, y el voto de los blancos aumentó 22.5 por ciento.

La supresión del voto significó además reducción en el número de casillas de votación en zonas pobladas por minorías. En Texas fueron eliminadas 400 casillas; y en Arizona, Louisiana y Alabama se reportaron menos casillas en la mayor parte de sus condados, según el diario The New York Times.

Berman advirtió en un artículo en The Nation que es imposible saber si estas restricciones cambiaron el resultado de las elecciones, pero criticó como absurdo el hecho de que los medios de información ignoraran esta amenaza fundamental a la democracia.

“Los medios de comunicación dedicaron horas y horas a la declaración absurda de Trump de que la elección estaba amañada en su contra, dedicaron un tiempo preciosamente escaso a la amenaza real que enfrentaron los votantes”, consideró Berman.