Una noche fantástica, enmarcada por un ambiente impasible y húmedo por la incesante lluvia que desde la tarde de ayer bañó una extensa franja de la Ciudad de México, fue la que obsequió el pianista Enrique Nava con su súper producción “Makabra” a un público que, a pesar de todo, saturó el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”.

Fue un concierto sorprendente, multidisciplinario, donde las artes visuales y escénicas se acoplaron con la música para crear ilusiones, emociones, miedos, reflexiones y lúdicas alegorías, para ofrecer diferentes perspectivas que en torno a la muerte y la forma como el ser humano intenta entenderla y que han permeado las obras de artistas de todos los tiempos.

Todo giró en torno a la muerte, considerado como el único y más importante evento de una vida, del cual no puede haber testigos.

Sin embargo, la música y la danza pueden dar algunas pistas y serenidad, como en este evento multidisciplinario en el que queda claro que la muerte, contradictoriamente, es un privilegio exclusivamente para los seres vivos.

Con la dirección general y el piano de Enrique Nava, participan en este espectáculo los pianistas Diego Miranda, Reynol Arredondo Cabrera, Ingrid Lappe, Roberto Rubio Ambriz y Marcela Rubio Blázquez, además de Isabel Alor y Zury Bucio (La Muerte) y Alex Monroy (“El Principito”). La actuación escénica es de la compañía “Fuego Azul”.

Este grupo, dirigido por Sebastián Infante y Emmanuel Paredes, está integrado por los primeros actores multidisciplinarios Jessica Becerra, Mónica Cid, Victoria Hernández, Gabriel Rendón, Elvia Ramos, Isabel Candia, Erick Miranda, Manuel Hernández, Julián Hurtado y Sebastián Infante, quienes suman cinco años de experiencia como agrupación.

Sobre el escenario también destaca la participación del cuarteto de guitarras “Quadrat”, integrado por Iván Mondragón, Noé Sarmiento, Carlos Farías y Jaime Soria, quienes en conjunto buscan difundir la música camerística de mayor calidad, al mismo tiempo que dan a conocer su propio repertorio en los más diversos escenarios de la capital mexicana.

Todo inició con el “Réquiem” que el maestro Nava interpretó en su piano, seguido de “Au matin”, de Marcel Tournier, a cargo de Edith Aranda, y luego dos piezas de arpa con Alexis Aranda.

El programa siguió con la intervención de Othón Dueñas, quien interpretó “Preludio” y “Fuga en A Menor, de Bach y Franz Liszt, obras que encantaron al público.

El ritmo dio un giro inesperado cuando Jaime Soria interpretó “Milonga y muerte del ángel Astor”, de Astor Piazzolla, y viró de nueva cuenta para ceder el espacio sonoro a una recomposición de “Las cuatro estaciones”, de Vivaldi, realizada por Max Ritcher, a cargo de Fuego Azul, intervención ampliamente celebrada por los melómanos presentes.

Iván Mondragón ofreció enseguida “El sueño de la razón produce monstruos”, de Mario Castelnouvo-Tedesco; Blanca Olea interpretó “Tocata y Fuga en Re Menor”, de Bach; Reynol Arredondo tocó “Los funerales”, de Franz Liszt; Quadrat ofreció “Suite St. Paul” de Gustav Holst, y Diego Aranda interpretó arias de la célebre ópera “Mefistófeles”.

La parte final fue espléndida en sonoridades, épocas, estilos y autores. Marcela Rubio interpretó la canción popular mexicana “La bruja”, Roberto Rubio elevó las notas de un arreglo que él mismo realizó para “Esto es Halloween”; Enrique Nava interpretó “Luna negra”, y la Orquesta de Alientos del Valle de México y el ballet Folklórico interpretaron “Huapango”, de José Pablo Moncayo.