“La calle de la amargura” no busca cartera sino ojos y alma: Ripstein

La película “La calle de la amargura”, dirigida por Arturo Ripstein, se estrenará el viernes 11 de noviembre en la Cineteca Nacional de la Ciudad de México, luego de exhibirse en varios festivales...

La película “La calle de la amargura”, dirigida por Arturo Ripstein, se estrenará el viernes 11 de noviembre en la Cineteca Nacional de la Ciudad de México, luego de exhibirse en varios festivales internacionales.

Esta película en blanco y negro cuenta la historia del asesinato de dos luchadores profesionales: “Espectrito Jr.” y “La Parkita” que, en 2009, fueron encontrados muertos en una habitación de hotel en la delegación Cuauhtémoc, de la Ciudad de México.

“La Cineteca Nacional es un buen lugar para ver filmes de este tipo, cintas curiosas que no tienen el peso de la publicidad o los grandes lanzamientos de una película comercial; lo único que “la calle de la amargura” pretende es tener ojos y alma, no cartera, por ende, su habitat es un lugar como la Cineteca”, expresó el realizador mexicano.

En entrevista con Notimex, a propósito de su estreno, el cineasta, quien cuenta con una brillante trayectoria e intensa filmografía de más de 50 películas, dijo que “La calle de la amargura” seguramente causará la misma polémica que han ocasionado todas las cintas que ha dirigido.

“Que siempre se me critique por lo que hago se ha vuelto costumbre, llevo 50 años recibiendo esos “homenajes” en los que mis películas son denostadas sin que siquiera sepan cómo se llaman, simplemente porque las hago yo, ese sólo hecho es motivo para apuntillarme”.

Respecto a qué le llevó a realizar un largometraje basado en esa historia real sacada de la “nota roja”, dio el crédito a su compañera, la escritora y guionista Paz Alicia Garciadiego.

“Con Paz Alicia Garciadiego he trabajado en los últimos 30 y tantos años, discutimos mucho de qué va o qué vamos a hacer y surgen ideas, temas, desechamos algunas, dialogamos, en fin, todo lo hablamos. Salvo ésta”.

Agregó que aunque supieron del caso de esos luchadores, el tema simplemente ahí quedó, como algo que vieron y que fue noticia en su momento.

“Ella tiene horarios muy precisos de trabajo y yo la veía metida en no sé qué cosas, un par de meses después me llevó unos papeles y me dijo: ‘Léete esto’. Me sorprendió, porque todo lo discutimos y tenemos gustos más o menos semejantes, pero en este caso leí un guión que nunca discutimos ni pusimos en la mesa. Ni título tenía, de pronto lo leí y me pareció interesantísimo y fascinante”.

A partir de esa lectura comenzó el proceso de entender el lenguaje de Paz, que es muy singular, y a la par imaginar cómo sería llevar esa historia al cine.

“Los guiones de Paz son cosas completamente distintas a los guiones que yo estaba acostumbrado leer. Son como novelas con partes de diálogos extrañísimos, por lo mismo hay que tratarlos con mucho cuidado, y definitivamente éste me encantó e inmediatamente buscamos la posibilidad de producir la cinta”.

Sobre la elección del reparto, comentó que fue una labor muy complicada, porque existen muchos actores y actrices que le piden a la Virgen de Guadalupe no trabajar con él.

“Esta labor la hacemos Paz y un servidor. Ella escribe mucho para actores con los que hemos trabajado con regularidad, pues no todos quieren trabajar conmigo, muchos van a la Basílica de Guadalupe con pencas y espinas, para pedirle a la Virgen que no les vaya a tocar ser dirigidos por mí, pero los que trabajan conmigo son los que considero muy, muy buenos”.

Sin embargo, asegura que en esta ocasión se llevó varias agradables sorpresas al elegir actores con los que nunca había trabajado, sobre todo en el caso de los comediantes Nora Velázquez y Alejandro Suárez.

“Paz en sus guiones tiene unos diálogos rarísimos y ya sabe qué actores los interpretan de la forma que quiere, pero en esta cinta de repente surgieron dos o tres grandes actrices con las que no había trabajado antes: Silvia Pasquel, con quien hice televisión, pero nunca cine, y Nora Velázquez, con quien quedé sorprendido”.

Sobre esta última confesó que ella fue la primera persona con quien hizo un casting a través de las redes sociales.

“El casting se lo hice por You Tube, y desde que la vi dije: esta mujer tiene gracia, es enormemente versátil y podría sacar adelante el papel tan dramático que le tocó. Y no me equivoqué”, detalló.

“Lo mismo pasó con Alejandro Suárez, que es un magnífico actor. Los cómicos tienen una versatilidad asombrosa, tienen una serie de posibilidades y de rango que ya lo quisieran muchos actores”.

Finalmente, el cineasta manifestó que quedó muy satisfecho con “La calle de la amargura”, y que aunque las críticas no le interesan, sí pidió a la gente que la vea y saque sus conclusiones.

“De pronto uno ve a los críticos y en los términos de la señora Clinton, éstos son deplorables. Finalmente, el mejor crítico cinematográfico de la historia termina siendo inferior a un mediocre cineasta que hizo su película, así que mejor invito a la gente a que acuda al cine, ojalá que la vean con ojos amables y que la denostación sea suave”, concluyó.