Cuestiona Edgardo Aragón historia del México posrevolucionario

Una serie de interpretaciones sonoras en diferentes espacios de la casa del arquitecto Luis Barragán (1902-1988), destinado cada uno para lo que deseaba escuchar el creador, integra la intervención...

Una serie de interpretaciones sonoras en diferentes espacios de la casa del arquitecto Luis Barragán (1902-1988), destinado cada uno para lo que deseaba escuchar el creador, integra la intervención “Hípico. Música, caballos y arquitectura”.

Se trata de un trabajo sonoro del artista Edgardo Aragón (1985), quien en el cuarto de invitados, patio, tapanco y biblioteca del inmueble, catalogado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, cuestiona la historia del México posrevolucionario y la confronta con la construcción de su identidad y mitos.

“En cada uno de los espacios hay un músico interpretando temas. La investigación parte de Manuel. M. Ponce, primer compositor académico en hacer sonar la historia de México, pero me interesaba más la construcción de un país y de cómo se fue inventando a lo largo del siglo XX, en medio del sistema político en el que vivimos”, dijo Aragón a Notimex.

La intervención podrá ser visitada durante los próximos seis sábados, está inspirada en canciones populares de Manuel. M. Ponce, y abre una posible conexión entre el caballo y la música, entendidos como instrumentos políticos para la construcción de una supuesta identidad mexicana, convirtiéndose así, en tres piezas que retumban sobre el espacio arquitectónico en salas y patios ubicados en puntos distantes de la casa.

Tres músicos interpretaran en vivo el saxofón medio y alto, esta pieza musical, en sincronía y ubicada en lugares distintos de la casa, para generar un choque de perspectivas y visiones sobre el caballo y la música, sus connotaciones históricas y económicas, produciendo así, un efecto complejo y contradictorio dentro del espacio expositivo.

“Es como la historia del caballo en el siglo XX, como un símbolo de esta identidad nacional, que paso de ser un elemento popular y como llega a convertirse hoy en un objeto sofisticado de las élites mexicanas”, destacó Aragón.

Con este trabajo, agregó, buscamos que la arquitectura juegue en términos visuales y sonoros, que al entrar en la casa, pienses en el tipo de música que está sucediendo, que se reflexione en torno al contexto general.

Recordó que Barragán disfrutaba de la música clásica del siglo XIX y XX, además de la mexicana popular. “Le gustaban los corridos de caballos, tenía gran afición por este animal, incluso en la casa, pose una parte especial donde se hacían proyecciones sobre el corsé”.

“Lo que ofrecemos es una interpretación de todo lo que se ha entendido como nacional, cuando en realidad lo que estoy tratando de decir es que México es una construcción de 100 años, un país que se inventa en los años 30 con Vasconcelos y nosotros compramos esa idea y lo manejamos como tal”, comentó.

El trabajo de artista oaxaqueño se caracteriza por revelar diversas situaciones de la cotidianidad de las zonas rurales en México, recreando eventos y escenarios conformados por paisajes y discursos en los que subyace un tono político y una narrativa inspirada en el entorno más inmediato del propio artista.

Organizada por EstanciaFEMSA-Casa Luis Barragán, plataforma artística curada por Eugenia Braniff y Patrick Charpenel, la intervención podrá visitarse con previa cita en estanciafemsa.mx hasta el 10 de diciembre.