Mercado de carbono en Oaxaca, un círculo virtuoso de cuidado del medio

Escondido en la parte más profunda de la Sierra Norte de Oaxaca, el mercado de carbono ha encontrado un lugar para prosperar y convertirse en una muestra de que los recursos forestales son una fuente...

Escondido en la parte más profunda de la Sierra Norte de Oaxaca, el mercado de carbono ha encontrado un lugar para prosperar y convertirse en una muestra de que los recursos forestales son una fuente de riqueza para el país.

Las comunidades que conviven en ésta zona han revertido la visión de que los recursos forestales solo se pueden aprovechar mediante la tala, y han impulsado una de las áreas comerciales que muy pocos conocen y que resulta muy redituable: el mercado de carbono.

Y para muestra un botón, enfatizó el director técnico de la Integradora de Comunidades Indígenas y Campesina del Estado de Oaxaca, Carlos Marcelo Pérez González, durante un recorrido por la comunidad.

Tras participar en el Quinto Encuentro Intercomunitario para conocer los avances en el mercado de carbono, reveló que el macizo de la Sierra Norte de Oaxaca se caracteriza por su potencial para que los bosques se regeneren de manera espectacular.

Y es que, tan solo en el proceso de reforestación, el cual inicia con la plantación de pequeños árboles en cuanto alcanzan los 15 centímetros de altura en los viveros, y solo bastan tres meses para comenzar a ver resultados, lo cual ha sido reconocido por la Comisión Nacional Forestal (Conafor).

El secreto, señaló Pérez González, es recurrir a los ejemplares endémicos del lugar, como el pátula, el seostrobus y el ayacahuite, que llegan a alcanzar hasta 90 centímetros de crecimiento en escasos tres meses.

Esto ha llevado a las comunidades a incursionar en el aprovechamiento sustentable de sus recursos, dejando de lado la antigua visión de que para conservar “no hay que tocar”, y recurriendo a la explotación responsable de sus bosques en sus diferentes etapas de crecimiento.

Respirando y trabajando

Y es que, explicó Pérez González, en esta parte del estado, comunidades como Calpulalpan, Xiacui y la Trinidad, cuentan con predios que pueden capturar hasta 25 toneladas de bióxido de carbono, lo que representa una nueva oportunidad de invertir y generar dinero mientras se cuidan los recursos forestales.

En ese sentido, la ingeniera forestal Inés Guadalupe Vázquez Barranco destacó la valiosa labor de los árboles, al ser capturadores de carbono, ya que en su crecimiento no solo usan agua, luz y tierra, sino también CO2 para vivir.

En ese sentido, la integrante del personal técnico de la Integradora de Comunidades Indígenas y Campesinas de Oaxaca señaló que por cada kilo de madera que tiene un árbol, la mitad consiste en carbono capturado.

De esta manera, conforme va creciendo el árbol, va acumulando carbono en su cuerpo, convirtiéndose en un banco natural receptor, de ahí que empresarios generadores de CO2 puedan financiar el cuidado de estos bosques por el equivalente a lo que producen de CO2.

Es decir, abundó, "por cada kilo de madera que tiene un árbol, medio kilo corresponde a carbono capturado, de manera que de un árbol de 30 kilos, podemos asegurar que 15 son de carbono capturado”.

De ahí que, parte de la labor de esta comunidad es medir el diámetro de los troncos para saber la equivalencia de carbono capturado.

De esta manera, una comunidad como La Trinidad ha dispuesto una superficie de 275 hectáreas de su territorio forestal para captura de carbono, el cual es apoyado por Pronatura y financiado por empresas como Chinoin y Fundación Televisa.

El proceso inicia con el estudio de una zona reforestada, donde se cuenta el tamaño de los arboles para determinar cuanto carbono ha sido capturado y cuánto más le falta por crecer para determinar lo que capturará durante el resto de su vida.

Aprovechando un recursos maderable

Desde luego, todo árbol alcanza su nivel máximo de crecimiento y por lo mismo su potencial de captura de carbono, por lo que dejarlo sin aprovechar sería volver a la antigua práctica de “no tocar para conservar”, desperdiciando su potencial maderable, indicó.

Por ello es válido y necesario aprovechar esta madera, para lo cual los árboles son procesados en los aserraderos para dar lugar a la producción de muebles y carbón, resaltó Felipe Martínez Martinez, jefe del Monte de la comunidad de la Trinidad.

Durante un recorrido por la localidad, mostró a Notimex un área que ya fue aprovechada, de manera que el suelo ha quedado limpio y la madera ha sido procesada en los centros de transformación de la comunidad.

En cuanto a la madera de baja calidad como son los nudos, son procesados en hornos tipo bóveda con una capacidad de nueve metros para producir hasta una tonelada 800 kilos que pueden distribuir en 78 bultos de 25 kilos.

Es así que esta madera es aprovechada en carbon de manera local, así como intecomunitaria, garantizando otra forma de ingreso adicional a quienes cuidan la reserva en la que viven.

Cerrando un círculo virtuoso

Finalmente la labor no queda ahí, pues “ya no somos simples taladores sino productores forestales”, subrayó Martínez Martínez, quien aseguró que el concepto de sustentabilidad implica más allá de esperar la recuperación natural.

Por ello, en cuanto terminan con el aprovechamiento forestal de un área, las comunidades de inmediato inician con el proceso de reforestación, de manera que con el tiempo se vuelven a aprovechar para la captura de carbono.

El promedio para hacer una reforestación -inicia cuando los árboles tienen 15 centímetros de altura y son sacados del vivero para ser plantados- puede ir de tres a seis meses, en los que la riqueza de la Sierra Norte de Oaxaca hace su milagrosa labor de recuperar el área aprovechada.

De esta manera, un área que ya ha sido talada vuelve a cobrar vida y se convierte nuevamente en una fuentes capturadora de carbono, cerrando un círculo virtuoso en el que la misma comunidad se esfuerza por garantizar un modelo de producción que le genera riqueza y garantiza el cuidado del medio ambiente.