Debate en campañas de EUA expone fragilidad de acuerdos comerciales

El presidente estadunidense Barack Obama ha intensificado su campaña a favor de Hillary Clinton, y se ha involucrado en los esfuerzos por llevarla a la Casa Blanca como no lo había hecho otro...

El presidente estadunidense Barack Obama ha intensificado su campaña a favor de Hillary Clinton, y se ha involucrado en los esfuerzos por llevarla a la Casa Blanca como no lo había hecho otro presidente en la historia moderna de Estados Unidos.

Más allá de su relación por el trabajo de Clinton como secretaria de Estado, Obama ha reconocido abiertamente que del triunfo de la candidata demócrata depende la continuidad y permanencia de algunas de las políticas promovidas durante su presidencia de ocho años.

“Mi legado está en la boleta electoral”, dijo el gobernante en una entrevista radial en septiembre pasado, al estimar que el abstencionismo favorecerá al candidato republicano Donald Trump, por lo que urgió a los demócratas a salir a votar el próximo martes.

Aunque Clinton ha expresado coincidencias con Obama en temas como migración, salud y seguridad, las más notables divergencias han sido en el frente comercial, sumando su voz a quienes se han pronunciado en contra de la apertura comercial y han demandado su renegociación.

A la luz de la retórica en el debate electoral, donde los dos principales candidatos han declarado su oposición a un acuerdo que afectaría 40 por ciento del comercio internacional, el futuro de la Alianza Transpacífico (TPP) en Estados Unidos se presenta incierto.

El acuerdo de 12 naciones, dentro de las que se incluyen México y Canadá, los dos socios de Estados Unidos en el TLCAN, deberá quedar ratificado en los próximos dos años a partir de su firma en Auckland, Nueva Zelanda, en febrero pasado, antes de que pueda ser implementado.

Sus prospectos no parecen favorables debido a que Trump ha colocado a los republicanos en una situación complicada al romper el apoyo tradicional del partido que abandera, a la apertura de fronteras económicas, distanciándose en el proceso de aliados tradicionales como la Cámara de Comercio de Estados Unidos.

La ratificación se mantiene en el limbo además por la inacción en el Congreso, lo que ha convertido en obsoleta la autoridad comercial o “fast track” que los legisladores le otorgaron en junio de 2015 a Obama, con lo cual el voto se redujo a uno a favor o en contra, sin la posibilidad de realizar enmiendas.

Aunque Obama ha pedido al Congreso votar sobre el acuerdo antes de que deja la presidencia el 20 de enero próximo, el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, dijo que la ratificación no ocurrirá hasta que haya un nuevo mandatario en Estados Unidos.

Este aplazamiento no parece, sin embargo, mejorar los prospectos para la ratificación del TPP, ya que existe incertidumbre sobre la habilidad de los republicanos para que puedan mantener el control del Senado.

Pese a que los demócratas evitaron incluir un lenguaje de abierta oposición al TPP en la plataforma adoptada en la Convención Nacional, en deferencia a Obama, el rechazo el acuerdo es mayoritario entre los demócratas en su forma actual.

Eso le complicaría a Obama los prospectos de ratificación si los republicanos, que controlan por ahora las dos cámaras, accedieran a votar antes que deje la presidencia.

Aunque Trump y los republicanos han acusado a Clinton de un doble discurso al recordar que como secretaria de Estado encomió el TPP como “la norma de oro”, la demócrata ha buscado acallar la especulación de que como presidenta podría eventualmente firmar su ratificación.

En un discurso en agosto pasado, Clinton buscó no dejar dudas, al declarar que “me opongo ahora, me opondré después y me opondré como presidenta” de Estados Unidos.