Virtuosismo de Vladimir Horowitz será analizado en Festival de Piano

El legado del pianista de origen ruso Vladimir Horowitz, quien murió el 5 de noviembre de 1989, continúa vigente y será analizado en el marco del Festival de Piano Rafael Orozco, que se realiza en...

El legado del pianista de origen ruso Vladimir Horowitz, quien murió el 5 de noviembre de 1989, continúa vigente y será analizado en el marco del Festival de Piano Rafael Orozco, que se realiza en Córdoba, España.

De acuerdo con el programa del encuentro, el próximo lunes el “Piano Forúm” estará dedicado a “Vladimir Horowitz en Moscú”, donde especialistas en el tema compartirán con el público por qué Horowitz es considerado como uno de los pianistas más grandes de todos los tiempos.

Vladimir Horowitz nació el 1 de octubre de 1903 en la ciudad de Berdíchev, Ucrania. Fue el menor de los cuatro hijos de Samuil Horowitz (ingeniero electricista) y Sophia Bodik, señala el portal “buscabiografias.com”.

En 1912 ingresó al Conservatorio de Kiev donde estudió con Félix Blumenfeld y debutó a los 17 años de edad. Sin embargo, como consecuencia de la Revolución Rusa, la familia Horowitz perdió todas sus pertenencias, incluso el mismo Vladimir comentó en alguna ocasión que fue testigo de cómo “arrojaban el piano por su ventana”.

Su padre respetaba tanto su talento, que con fines de evitar los servicios militares cambió la fecha de su nacimiento por “1904”, y así conservar intactas las manos prodigiosas de Vladimir.

Vladimir comenzó a interpretar en Ucrania y Rusia, fue reconocido por su técnica y su habilidad por crear emoción a través de sus interpretaciones y pronto empezó a esparcir su talento por ciudades como Londres, Berlín y Nueva York.

En París, el representante estadounidense Arthur Judson le ofreció un contrato para realizar una gira por Estados Unidos en 1928, señala “biografiasyvidas.com”.

Su debut tuvo lugar en el Carnegie Hall y el concierto, como la posterior gira, lo consolidaron como uno de los más importantes pianistas del siglo XX.

En 1933 emprendió una gira con Arturo Toscanini para tocar como solista el concierto Emperador, de Beethoven, gracias a lo cual conoció a Wanda, la hija del legendario director, con la que contrajo nupcias poco después en Milán.

Iniciada la década de 1940 se estableció en Nueva York, y dos años después le fue concedida la nacionalidad estadounidense.

En 1953 decidió retirarse de los escenarios, y durante doce años se dedicó a formar jóvenes talentos del piano, y a realizar sus primeras grabaciones.

En 1965 volvió al escenario concertístico y continuó grabando sus interpretaciones, entre las que destacan obras de Frédéric Chopin, Franz Liszt, Aleksandr Skriabin, Claude Debussy y Serguéi Prokofiev.

Fue en 1986 que realizó una histórica visita a Rusia, la cual levantó gran expectación. Mantuvo sin altibajos su actividad pianística casi hasta el final de su vida.

Finalmente murió el 5 de noviembre de 1989 debido a un ataque de corazón, sus restos reposan en el Cementerio Monumental de Milán, Italia.