Papa urge a líderes religiosos condenar violencia “sin fingimientos”

El Papa urgió hoy a líderes de diversas religiones, entre ellos algunos exponentes musulmanes, a condenar la violencia y los ataques terroristas, “con claridad” y “sin fingimientos”.Con motivo del...

El Papa urgió hoy a líderes de diversas religiones, entre ellos algunos exponentes musulmanes, a condenar la violencia y los ataques terroristas, “con claridad” y “sin fingimientos”.

Con motivo del Jubileo Extraordinario de la Misericordia Francisco recibió en audiencia, la mañana de este jueves, a un grupo de 200 representantes de diversos credos. El encuentro tuvo lugar en la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano.

En su discurso, pronunciado en italiano, lamento que “no pase día” sin que se sienta hablar de violencias, conflictos, secuestros, ataques terroristas, víctimas y destrucción. Consideró “terrible” que para justificar “tales barbaries” a veces se haya invocado el nombre de una religión o de Dios mismo.

“Deben ser condenadas en modo claro estas actitudes malvadas, que profanan el nombre de Dios y contaminan la búsqueda religiosa del hombre. Al contrario, deben ser favorecidos, donde sea, el encuentro pacífico entre los creyentes y una real libertad religiosa”, afirmó.

“En esto nuestra responsabilidad ante Dios, a la humanidad y al porvenir es grande y exige todo esfuerzo, sin fingimientos. Es un llamado que nos involucra, un camino a recorrer juntos por el bien de todos, con esperanza”, agregó.

Más adelante advirtió que las religiones deben tener un “estilo de misericordia” si quieren ser mensajeras de paz y artífices de comunión para proclamar que se debe vivir un tiempo de fraternidad, a diferencia de quien alimenta confrontaciones, divisiones y cerrazón.

Explicó que, por eso, resulta fundamental el encuentro entre las diversas religiones, un vínculo que no pretende sincretismos pero que haga a todos abiertos al diálogo, para comprenderse y conocerse mejor mutuamente, para eliminar toda forma de desprecio, expulse toda forma de violencia y de discriminación.

Sostuvo que un ánimo “verdaderamente religioso” busca inclinarse con “compasiva ternura” hacia la humanidad débil y necesitada, rechazando la tentación de prevaricar con fuerza, la mercantilización de la vida humana y viendo en los demás a hermanos, jamás números.

Insistió en pedir a los líderes hacerse cercanos a quienes sufren enfermedades, discapacidades, pobreza, injusticia, las consecuencias de los conflictos y las migraciones, además cuidar y preservar a la naturaleza del consumo desenfrenado y voraz.

“En un mundo agitado y con poca memoria, que va a la carrera dejando atrás a muchos y sin darse cuenta de quedarse sin respiro y sin meta, tenemos hoy necesidad –como el oxígeno- de este amor gratuito que renueva la vida”, estableció.

“Se requiere un especial empeño por educar a la sobriedad y al respeto, a un modo de vivir más simple y ordenado, donde se utilicen los recursos de la creación con sabiduría y moderación, pensando en la humanidad entera y en las futuras generaciones, no sólo a los intereses del propio grupo y las ventajas del propio tiempo”, ponderó.