Luego de casi tres décadas de permanecer cerrado, el Hotel Reforma volvió a cobrar vida para brindar a sus huéspedes una experiencia única y aterradora con el espectáculo "Hotel de leyendas Victoria".

La fantasía, el terror y la dramatización hacen de este espectáculo una experiencia única, que no se recomienda a ningún cardiaco o enfermo de los nervios, pues nunca se sabe qué tanto pueda jugar la imaginación con uno.

Si bien el ver abiertas las puertas del icónico hotel, cerrado el 3 de noviembre de 1989, ya es un agasajo, lo es más cuando se ingresa a su lobby, donde se observan una alfombra en rojo sangre, un candil de cristales y el tapiz vintage, lo cual lo hace más enigmático.

Esto se suma a los solemnes botones con caras pálidas, que son pieza clave para vivir en carne propia las tres conocidas leyendas del México antiguo: "La dama de rojo", "El colgado" y "La Llorona".

Los nervios se ponen a flor de piel cuando son asignadas las habitaciones, ya que la gente espera poder compartirla con amigos cercanos, pero esto nunca podrá ser posible.

Al entrar por los lúgubres y sombríos pasillos, los desconocidos del lobby se tornan en los mejores amigos y gritan al unísono a más no poder con los susurros de las almas o las apariciones de sombras en los lugares menos esperados.

Almas en pena que vagan por los pisos demuestran que están más vivas que nunca, al tiempo que hacen recordar por qué México es un país tan mágico y enigmático con sus leyendas.

Mientras que el botones, quien es una especie de híbrido entre zombie-fantasma, se encarga de recordar a cada paso que el inmueble ha permanecido cerrado y ha soportado los embates de los sismos de 1957 y 1985, sólo por una razón: las almas en pena que yacen ahí.

Dichas almas buscan terminar con sus pendientes, por eso regresan del más allá para relatar a su manera cómo las bajas pasiones, la traición y el engaño las encadenó al mundo de los vivos.

Poco a poco los huéspedes se acostumbran a las sombrías paredes y a los extraños seres que salen de la nada y piensan que llegar a la habitación es la tregua al miedo.

Pero eso ¡no ocurre!, pues es ahí es donde empieza una nueva aventura, ya que lo mismo se puede topar con un sanguinario caníval que los persigue, o con un muñeco parlante más espeluznante que el diabólico "Chucky".

Y aunque las almas ruegan que la gente no salga y tome el elevador, es ahí donde se encuentra la luz y con ello la tranquilidad para el incesante latir del corazón y la garganta irritada por los gritos.

El espeluznante hotel cerrará sus puertas el 13 de noviembre y con ello las habitaciones interactivas con las que se celebra este año el Día de Muertos.