Los sustitutos de azúcar existen desde hace más de cien años, pero fue hasta las últimas décadas que se popularizaron, al no ser la diabetes la única causa por la que se consumen.

Sin embargo, la diversidad de los edulcorantes no calóricos se acompañó de mitos en torno a su seguridad para la salud humana, señaló la consultora internacional en asuntos regulatorios y de certificación internacional, Susana Sokolovsky.

En entrevista con Notimex, afirmó que estos productos son seguros y los pueden consumir tanto adultos como niños, porque antes de salir al mercado son sujetos a rigurosas pruebas de evaluación por organismos internacionales y por las las agencias sanitarias de los países donde se autoriza su venta.

"Lo primero que debemos comunicar es que son aditivos alimentarios y es el Comité Mixto de Expertos en Aditivos Alimentarios de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) los que evalúan la inocuidad de los aditivos y edulcorantes no calóricos", destacó.

La también vicepresidenta de la Asociación Argentina de Tecnólogos Alimentarios dijo que los sustitutos de azúcar no causan diabetes, cáncer o un mayor apetito como se ha mencionado en algunos círculos.

Consideró que estos "mitos" se deben en gran parte a que la consulta de información en internet no siempre se hace a páginas acreditadas como las de los institutos de salud o de las agencias sanitarias de Europa y la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos.

Subrayó que en 1963, la FAO y la OMS establecieron el Codex Alimentarius o “Código alimentario” para elaborar normas alimentarias internacionales, y éstas garantizan que los alimentos sean saludables y puedan comercializarse.

En el Codex es posible consultar información verídica sobre los edulcorantes no calóricos, los cuales en un principio fueron utilizados por personas con diabetes, y posteriormente su uso se amplió para quienes desean o necesitan controlar su peso.

Sokolovsky mencionó que "hay mitos infundados, pues hace dos años se mencionaron estudios de que el consumo de bebidas con edulcorantes no contribuía a reducir su ingesta, y que había una correlación de diabéticos, y que causaban la diabetes".

"Esto es como ver la película desde la lejanía, es inducir causalidad de una correlación de pacientes que por su diabetes deciden dejar las bebidas azucaradas y optan por bebidas con edulcorantes no calóricos. Es como la gente que usa paraguas cuando llueve, la correlación inducida sería decir que el paraguas causa la lluvia", expresó.

De igual forma, rechazó que los edulcorantes causen más apetitos como se mencionó después de un experimento en moscas, cuyos resultados no pueden extrapolarse a los humanos porque las condiciones para el consumo de sustitutos de azúcar son muy distintas.

La experta comentó que las bebidas con edulcorantes no calóricos equivalen a tomar agua simple en lo que respecta a su aporte de calorías, y al carecer de azúcar no pueden saciar el apetito de una persona, pero tampoco lo fomentan.

Los edulcorantes no calóricos están autorizados para población pediátrica y adulta, a partir de los dos o tres años de vida, debido a que antes de esa edad se requiere del aporte calórico de los azúcares para el desarrollo de los menores.

Las embarazadas con diabetes gestacional pueden consumir los sustitutos de azúcar para mejorar su condición de salud, al igual que aquellas con problemas de obesidad, afirmó.