La policía de Turquía detuvo hoy a 11 periodistas, entre ellos directivos, del diario opositor Cumhuriyet, durante una serie de redadas en sus casas, después de que la Fiscalía inició una investigación en su contra por cargos de “terrorismo”.

Entre los detenidos figura el editor en jefe del rotativo, Murat Sabuncu, así como el redactor Guray Öz, cuyas casas fueron registradas, al igual que la de Akin Atalay, miembro del consejo de edición, quien actualmente está en el extranjero.

“El golpe contra la democracia ha alcanzado al Cumhuriyet”, señaló el propio rotativo en alusión al estado de emergencia instaurado por el gobierno turco tras el fallido golpe de Estado de julio pasado y que desde entonces se han realizado masivas detenciones.

La oficina de la Fiscalía de Estambul indicó que la operación se basó en las acusaciones de que los sospechosos están “cometiendo crímenes en nombre de la organización Fethullahista (FETÖ) y el proscrito Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK)”.

Murat Sabuncu fue nombrado editor en jefe del diario después de la dimisión de Can Dündar, un periodista que pasó un año en prisión preventiva acusado de “espionaje” por publicar imágenes de un supuesto envío de armas de Turquía a la oposición siria.

Cumhuriyet, fundado en 1924, y con una tirada diaria de 50 mil ejemplares, no es de los diarios más vendidos de Turquía, pero sí uno de los más prestigiosos, conocido por su periodismo de investigación y su marcada línea de oposición al gobierno desde posturas de centroizquierda.

El periódico fue galardonado en septiembre pasado con el Right Livelihood Award, también conocido como “Premio Nobel alternativo”, que otorga una fundación de Suecia.

Apenas el fin de semana, un decreto emitido bajo el estado de emergencia ordenó el cierre de 16 periódicos, dos agencias de noticias y tres revistas, la mayoría relacionadas con el movimiento de la izquierda kurda, una corriente política con la que Cumhuriyet no está relacionado.

Turquía ha detenido a más de 37 mil personas y ha despedido o suspendido a más de 100 mil funcionarios públicos, entre jueces, fiscales y policías, en una serie de purgas sin precedentes para sacar a todos los seguidores del clérigo opositor Fetullah Gülen del aparato del Estado.

El gobierno turco culpa a Gülen y a sus seguidores de estar detrás de la intentona golpista del pasado 15 de julio, en la que murieron al menos 283 personas y más de dos mil 400 resultaron heridas.