Un hombre que era buscado desde hace más de una semana como sospechoso de un doble homicidio y de haber disparado a otras cuatro personas, incluidos dos policías, fue muerto a balazos anoche en un tiroteo con oficiales en Oklahoma.

La Oficina del Sheriff del condado de Oklahoma informó en un comunicado que Michael Dale Vance Jr., de 38 años de edad, fue muerto cerca de la comunidad de Leedey, en el condado de Dewey, al oeste de la ciudad de Oklahoma.

Un agente del sheriff del condado de Dewey detuvo un vehículo que era conducido por Vance alrededor de las 21:30 horas del domingo.

Después de un breve tiroteo en el que un agente recibió dos disparos en el brazo, oficiales de la Patrulla de Caminos de Oklahoma dispararon y mataron al delincuente.

El occiso había sido objeto de una intensa búsqueda a nivel estatal a lo largo de la última semana, después de que dos hombres, uno de ellos el mismo Vance, según la policía, disparó y lesionó a dos agentes de policía de la comunidad de Wellston, Oklahoma.

Los agentes fueron lesionados cuando investigaban un disturbio el pasado 23 de octubre. Ambos oficiales recibieron atención médica por las lesiones que sin embargo no pusieron en peligro su vida.

El cómplice de Vance, Tony Heavner, fue capturado poco después del incidente.

Vance, que resultó herido, huyó en una patrulla de la policía y mientras huía realizó dos transmisiones de video en vivo a través de Facebook en las que se le observa portando una gorra de beisbol hacia atrás y una camiseta manchada de sangre.

Las autoridades sospechan que Vance robó luego un automóvil en un parque de casas móviles, donde lesionó a balazos a una mujer y luego se dirigió a una vivienda en la comunidad de Luther y mató a sus parientes, Ronald Wilkson y Valerie Kay Wilkson.

Las autoridades sospechan que el atacante también lesionó a balazos, el pasado 24 de octubre, al dependiente de una tienda de conveniencia en la comunidad de Sayre, Oklahoma.

De acuerdo con las fuentes, Vance tenía una lista de ocho personas a las que deseaba matar, porque podrían rendir testimonio en un caso pendiente contra él por abuso sexual de menores.