Toronto, la principal ciudad de Canadá, ya está lista para la noche de Halloween, con sus fantasmas, brujas, zombis y esqueletos, aunque sin los disfraces de payasos terroríficos.

Esta será la primera vez que los disfraces de payasos “buenos, feos y malos” no saldrán la noche de brujas del 31 de octubre debido a los recientes actos violentos en Estados Unidos protagonizados por personas vestidas con estas máscaras.

Las entradas de la mayoría de las casas de esta ciudad multicultural han sido decoradas con monstruos, fantasmas, esqueletos, manos que salen de las tumbas, brujas y calabazas que atraerán la noche del lunes a miles de niños disfrazados que pedirán “trick or treat” (dulce o travesura).

La fiesta de Halloween es un ritual anglosajón al que se suman cada año cientos de familias que decoran sus casas con tumbas, monstruos escondidos, telarañas, esqueletos colgados de los árboles y demás ingenio fantasmagórico.

El Halloween es una licencia para asustar, para simular ser acuchillado, para pegarse heridas falsas, derramar sangre ficticia y pretender ser diablos, brujas, superhéroes, piratas, calacas, dráculas, caballeros, princesas o hasta Frida Kahlo.

Si el presupuesto es mayor, los decorados en las fachadas pueden ser inflables de tamaño “súper”, pero si es menor, con una calabaza perforada con cara de espanto y una veladora dentro será suficiente para ponerse a tono con la celebración.

Al ocultarse el sol y con plena oscuridad este lunes se iluminarán las casas que están decoradas y listas para dar a los chicos decenas de dulces, chocolates, frituras y galletas.

El zoológico de Toronto se unió a la fiesta de disfraces y los dos fines de semana previos a la noche de brujas ofreció entrada gratis a niños disfrazados.

Las autoridades de la alcaldía recomendaron no disfrazarse de payasos tenebrosos por seguridad, mientras que la tienda de “todo para el hogar” Canadian Tire retiró de sus anaqueles los disfraces de payasos terroríficos, incluso los que tenían movimiento y servían para identificar la sección de disfraces.

Este fin de semana, con un noble clima que llegó a 17 grados los jóvenes disfrazados caminaban por las calles rumbo a su fiesta de Halloween.

Parte de la diversión de estos días es visitar las “casas de espantos” que tienen cabezas colgando, monstruos que salen de las paredes, zombis que toman por sorpresa a los visitantes y brujas con sus ollas y escobas.

Durante este fin de semana varios parques de Toronto realizaron festivales con motivo del Halloween, con calabazas para decorar y talleres para hacer máscaras.