Al menos 38 civiles han muerto y más de 250 resultado heridos en las últimas 48 horas por cohetes lanzados por los rebeldes contra barrios del oeste de Alepo, en el marco de su ofensiva para romper el asedio impuesto por las tropas sirias.

Los civiles perdieron la vida por cientos cohetes y obuses lanzados por los insurgentes contra Nuevo Alepo y los barrios Al Meridian, Al Hamdaniya, Yamaia al Zahra y Saladino, situados en el oeste de Alepo, bajo control de las fuerzas gubernamentales.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) advirtió que la cifra de víctimas mortales podría incrementarse debido a que algunos de los más de 250 heridos, entre ellos decenas de menores y mujeres, se encuentran en estado grave.

Además, por lo menos 64 rebeldes y 55 soldados perdieron la vida en los últimos dos días durante los enfrentamientos de ambos bandos, según el OSDH, con sede en Londres pero que cuenta con una amplía de red de activistas en Siria.

Una coalición de rebeldes islamistas y de yihadistas lanzaron el viernes pasado una ofensiva desde el exterior de la ciudad, en su flanco oeste, para poner fin al asedio impuesto por las fuerzas sirias a los barrios del este de Alepo, controlados por los insurgentes.

La ofensiva está dirigida por Jaish al Fatah, una coalición que reúne grupos rebeldes islamistas como Ahrar al Sham, pero también a yihadistas del Frente Fateh al Sham (ex Frente Al Nusra, rama de Al Qaeda en Siria).

En respuesta, el Ejército sirio y las milicias leales al presidente Bashar al Assad lanzaron el sábado una contraofensiva en varios puntos de Alepo para intentar recuperar las zonas perdidas el viernes, según la agencia siria de noticias SANA.

Los barrios del este de Alepo, donde viven al menos 275 mil personas, se encuentran asediados por el régimen desde julio pasado, privados de ayuda humanitaria y amenazados de escasez alimentaria.

Asimismo, la agencia SANA denunció a los terroristas, como suele llamar a los rebeldes sirios, de haber atacado el barrio de Hamdaniyé con gas tóxico, dando cuenta de 35 casos de asfixia y de heridos con espasmos musculares y dilatación de las pupilas de los ojos.

El director del hospital universitario de Alepo, Ibrahim Hadid, acusó a los “terroristas” de haber utilizado “gas cloro tóxico”.

Desde 2012, Alepo -la segunda ciudad de Siria- está dividida entre los barrios rebeldes del este, en manos de los insurgentes, y los controlados por el régimen de Al Asad, en el oeste.

El control de Alepo es de importancia estratégica para los beligerantes con el fin de asentar su poder en el norte de Siria.

La ciudad de Alepo es disputada por las fuerzas sirias y los rebeldes desde mediados de 2012, cuando los insurgentes conquistaron amplias áreas de la urbe, una de las más castigadas por el conflicto que se inició en marzo de 2011.