Elena Poniatowska Amor (París, 1932) tuvo una educación de acendrada disciplina y respetable moral, religiosa, llena de claros ejemplos de cariño y bondad. Escritora, activista política, estudiosa de las mujeres que han dado pasión, arte y vida al bien de la humanidad, acaba de publicar un libro que da cuenta de ello.

Amiga muy cercana del también escritor y periodista Carlos Monsiváis, por ello bautizó a sus dos gatos como “Váis” y “Monsi”, la entrevistada sacó a la luz el libro “Las indómitas”, en el que habla de un grupo de mujeres mexicanas que reúnen tal condición.

El volumen habla de personajes como Josefina Bórquez, Nellie Campobello, Josefina Vicens, Rosario Castellanos, Alaíde Foppa y Rosario Ibarra de Piedra, entre otras, por las que la escritora siente admiración.

Entrevistada en su domicilio de Chimalistac, en esta ciudad, la hija del francés de origen polaco Jean E. Poniatowski, y de la mexicana Paula Amor, comentó a Notimex que “de niña y de quinceañera fui la mujer más dócil de la Tierra. Educada en un convento de monjas en Estados Unidos, me la pasaba hincada dándome golpes de pecho pidiendo perdón”.

Asomándose en sus recuerdos más profundos e íntimos, la autora del icónico libro “La noche de Tlatelolco” abonó a su anterior declaración que así fue su vida de los 15 a los 18 años. “Tuve una formación de gran severidad”, subrayó, y dejó ver que fue hasta su vida adulta cuando a través del periodismo comenzó a forjarse el carácter que hoy tiene.

Orgullosa por haber entrevistado a grandes “monstruos del arte y la cultura nacional y de otras partes del mundo, como el muralista Diego Rivera y los escritores Alfonso Reyes, Octavio Paz y Carlos Fuentes, de quien lamentó su prematura muerte, Elena Poniatowska agradece a sus entrevistados la enorme formación que tiene sobre la cultura mexicana.

Llegó a México en 1942, a los 10 años de edad, y desde entonces prácticamente se olvidó de sus raíces paternas para consagrarse a las maternas. “Hasta ahora estoy investigando sobre mis ancestros los Poniatowski de Polonia, pero con muchos obstáculos, porque no hablo polaco y no sé historia de Europa, pues estudié en México y en Estados Unidos”.

Y dicho lo anterior, reverdeció el recuerdo de sus años rosas. “Lo que más estudié fue rezar y pedir perdón”.

Respecto a ese libro, subrayó que se las está “viendo negras”, ya que es el libro que más trabajo le ha costado hacer. Golpeando con los dedos una sillita de palo, la escritora añadió “toco madera y espero tener suficiente vida para terminarlo”.

La entrevistada fue la primera mujer en recibir el Premio Nacional de Periodismo y entre sus obras se cuentan, además de “La noche de Tlatelolco”, una obra clásica y de cabecera desde su publicación que le granjeó el Premio “Xavier Villaurrutia”, mismo que rechazó preguntando quién iba a premiar a los muertos, “La flor de lis” y “De noche vienes”.

También “Tlapalería”, “Paseo de la Reforma”, “Hasta no verte Jesús mío”, “Querido Diego, te abraza Quiela”, “Tinísima” ganadora del Premio “Mazatlán” 1992, “La piel del cielo” ganadora del Premio Alfaguara de novela 2001 y “El tren pasa primero” sobre la vida de los ferrocarrileros mexicanos, Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos.

Además de la novela “El Universo o nada”, biografía del astrofísico Guillermo Haro, “Rondas de la niña mala” es su primer libro de poesía.

Tiene cinco libros de cuentos para niños: “Boda en Chimalistac”, “La vendedora de nubes”, “El burro que metió la pata”, “Sansimonsi” ilustrado por “El Fisgón” y “El Niño Estrellero” ilustrada por Fernando Robles.

A esta colección de títulos se ha sumado ahora “Las indómitas”, publicado por la editorial Seix Barral.

Posee doctorados Honoris Causa de la UNAM, de la UAM y de las universidades de Puebla, Sonora, Estado de México, Guerrero, Chiapas y de la de Puerto Rico. También recibió el New School of Social Research de Nueva York, y el premio Mary Moors Cabot de periodismo en la Universidad de Columbia (2004) y de la Universidad Complutense (2015).