Con el optimismo de los espíritus sanos, y con el impulso y ánimo de siempre, el muralista, pintor, grabador y escultor mexicano Antonio González Orozco (Chihuahua, 10 de mayo de 1933) se dijo orgulloso por su reciente exposición: “Presencia”, en la Preparatoria de la Universidad Panamericana, en el sur de esta ciudad.

Egresado de la Escuela Nacional de Artes Plásticas en el ocaso de los años 50 del Siglo XX, cuando conoció a Diego Rivera, quien despertó su interés por el muralismo, el maestro González Orozco inauguró esta exposición en la que el público tiene la experiencia única de apreciar una síntesis de toda su producción, de 1960 a la actualidad.

La presente exposición le hace sentir orgulloso, por ser “una experiencia agradable”.

No está montada en una galería convencional especializada en arte, sino en una preparatoria donde concurren jóvenes estudiantes a quienes el maestro les allana el camino hacia la apreciación del arte, y profesores experimentados, “quienes ya tienen un gusto definido”.

“Aquí encontramos a especialistas como el director del área de Arte de la Universidad Panamericana y a profesores de la misma institución perfectamente vinculados con ese quehacer artístico. Me interesa conocer su opinión, por ser ellas personas experimentadas que han estudiados en varias universidades y conocido el movimiento artístico mundial”, dijo.

Coherente, lúcido y risueño a pesar de sus 83 años de edad cumplidos, explicó a Notimex que en un principio se montarían 25 obras originales más 12 serigrafías, sin embargo, al final la curaduría y el espacio destinado por la institución educativa permitieron más de 40 obras. “En la muestra variada y no una producción reciente destinada a la venta”, abundó.

En “Presencia” se exponen varias etapas de su brillante quehacer artístico, pues de la mano están dialogando “La duda de Tomás”, un óleo sobre tela de 1960 recuperado por el autor, y un cuatro que hasta ahora, ya expuesto, se mantiene inconcluso. Este es un recorrido por toda su carrera y todas las técnicas que ha adoptado con el paso del tiempo.

La exposición ofrece obras sobre tela y papel, serigrafías, dibujos, grabados, puntas secas, y una serie de esculturas, “en un intento por ofrecer a la comunidad de esa casa de estudios y al público en general, una serie de obras que los hagan pensar y reflexionar sobre la importancia y belleza que proporciona el arte como opción de vida”, explicó González.

Para conocer como en radiografía creativa a González Orozco, último sobreviviente de los grandes muralistas del México del Siglo XX, basta ver la exposición donde el artista está desde su principio hasta su actualidad, con toda su diversidad de técnicas y temas; él es autor del mural “Juárez, símbolo de la República”, que desde hace 44 años ha sido reproducido varios millones de veces en los libros de texto gratuitos.

“Soy muy afortunado por haber tenido una vida dedicada al arte y todavía tener suficiente impulso para seguir trabajando con todas mis posibilidades físicas y mentales”, reconoció el entrevistado, quien se nutre con el trabajo.

“Trabajar es retroalimentarme”, dijo, y dejó ver que esa es su batería y energía. Y con ese espíritu, sigue atendiendo solicitudes: Así lo explicó:

“Tengo el compromiso de hacer un mural en el Estado de Morelos, tengo pendiente otro para la Universidad de Ciudad Juárez, y otro de enormes proporciones para el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) del cual ya tengo el proyecto terminado”, dejó ver el entrevistado, quien adelantó que se llamará “El incesante caminar del hombre”.

Justificó el título de ese mural al subrayar que desde un principio, desde que el hombre es hombre, empezó a caminar, a movilizarse de un lado a otro buscando nuevos horizontes, en busca de su supervivencia y climas favorables.

“Todo eso es lo que formará ese nuevo mural”, acotó el maestro con una nota de optimismo al sostener que trabaja “para contribuir a que este nuestro gran México salga de todas sus tribulaciones”.