La Unión Europea (UE) y Canadá firmarán hoy aquí un tratado de libre comercio con el que confían incrementar en un 20 por ciento sus intercambios de bienes y servicios.

La conclusión del pacto ha sido posible después que la región de Valonia, en Bélgica, levantara su veto al texto, como le permite la legislación de ese país.

Para ello ha sido necesario una semana de intensas negociaciones, culminando con la inclusión de enmiendas que esclarecen el funcionamiento de los tribunales de arbitraje que se encargarán de solucionar conflictos entre multinacionales y Estados.

El pacto es considerado un modelo para las futuras relaciones comerciales de la UE con el resto del mundo, incluyendo la modernización del acuerdo global entre la mancomunidad y México, actualmente en negociación.

Suprimirá más de 99 por ciento de los aranceles entre la UE y Canadá, por un valor estimado en 500 millones de euros al año, aumentará la lista de productos con protección de origen geográfica y abrirá acceso a los mercados públicos de ambos lados del Atlántico.

Canadá es el decimosegundo socio comercial de la UE en lo que concierne a las importaciones, con el 1.6 por ciento del total europeo, y el decimotercero en materia de exportaciones, con el 2.0 por ciento del total.

Los europeos tienen un excedente de 6.9 mil millones de euros en sus intercambios de bienes con los canadienses y de 3.8 mil millones en servicios.

El tratado fue rubricado durante una cumbre bilateral de la que participaron el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

El texto aún tiene que ser ratificado por los parlamentos europeo y canadiense antes de entrar en vigor de manera provisoria y parcial.

Su aplicación definitiva está sujeta a la posterior ratificación por los parlamentos de los Veintiocho.