Para Diego Ros, director de "El vigilante", película triunfadora del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), la escritura cinematográfica es lo más difícil del mundo, por lo que desde ahora apoya a los escritores que muchas veces se sienten devaluados.

En entrevista con los medios luego de ser premiado con el Ojo a Largometraje Mexicano y el Premio Stella Artois, Ros reconoció que ser un buen escritor tiene su mérito y lo descubrió al realizar esta su ópera prima.

En "El vigilante" no sólo se desempeña como director, sino también como guionista, productor y editor, labores que, aseguró, resultaron ser un gran aprendizaje, aunque reconoce que fue un trabajo "complicado, arduo e intenso".

El realizador, quien por varios años se dedicó a la postproducción y edición de cine y televisión, tuvo que tomar un vuelo de regreso a la ciudad de Morelia, porque tras presentar el filme viajó a su casa, en California, donde lo esperaban su esposa e hijas, a quienes les dedica este premio por ser "las mujeres que lo levantan cada día de la cama".

Sobre el futuro de los 500 mil pesos en efectivo a los que se hizo acreedor, expuso a manera de broma, "serán para pagar las deudas y aprovecharlo en la medida de lo posible para poder empezar a trabajar en el próximo proyecto y no tardarme tanto como en esta primera vez".

Visiblemente emocionado y honrado por participar por primera vez en un festival y más aún por haberse consagrado con el Premio a Mejor Largometraje Mexicano, Ros no sabe qué ocurrirá con su película a nivel comercial.

Al respecto expresó que "no tuve pretensiones de que fuera una película dominguera, sino que busqué que fuera una buena película. No obstante, sé que le abrirá puertas y viajará mucho más de lo que habría viajado".

La cinta "El vigilante" es una alegoría a México, un país en construcción, donde un personaje bueno desea justicia, hay un malhechor y también un justiciero, recordó el realizador.

La trama es protagonizada por "Salvador", quien ocupa el turno de la noche como vigilante en una obra en construcción a las afueras de la Ciudad de México, donde se desencadenan situaciones absurdas mientras intenta salir para acudir a un compromiso importante.

La cinta busca tener una intensa corrida por festivales previo a su estreno nacional, mientras su director escribe y prepara su segundo proyecto dramático sobre un veterano de guerra, el cual filmará en San Diego, donde reside en la actualidad.